Taller del CIATF con los agricultores de la Isla Baja, donde estuvo presente Abel Herrera

Primero, quiero agradecer la invitación a participar en el encuentro con los agricultores [celebrado el 22 de mayo en Las Canteras] ya que, aunque no estaba planteado como taller técnico, nos brindó la oportunidad de cuestionar el modelo propuesto desde la óptica comparada. El resultado del debate fue muy ilustrativo y clarificador, por lo que también agradezco a los técnicos ponentes del CIATF sus planteamientos, a pesar de no compartir gran parte de ellos. Lo comprendo como profesional, dado el riesgo que deben de asumir al tener que decantarse por un modelo concreto; máxime si tienen que optar entre los que provienen de tecnologías naturales novedosas, basadas en métodos heurísticos que se apoyan en la empírica experimental para sus demostraciones, frente a modelos seriados comerciales, amparados en técnicas convencionales de los que siempre responde el vendedor.

Cabe aclarar que mi participación en este tema no se debe a capricho, a defensa partidista ni interés comercial, como alguien insinuó. Mi ética me lo impide. Mi implicación se debe a la divulgación de la experiencia derivada de mi función como director del Parque Rural de Teno, coordinador de un equipo de trabajo durante una veintena de años; marco en el que pudimos investigar e implantar, entre otros, el modelo que propongo como alternativa. Aclaradas estas cuestiones domésticas, paso a esbozar la propuesta. Para no redundar, me centraré en complementar lo ya expuesto en mis comentarios anteriores en la plataforma Hey Tenerife.

Mi participación en este tema no se debe a capricho, a defensa partidista ni interés comercial

En el año 1998, ante la intención del Ayuntamiento de Buenavista de enviar el efluente de aguas residuales desde el Valle de El Palmar a la depuradora del casco a través del antiguo camino que enlaza ambos núcleos, propuse a su alcalde —con la venia de mi jefe, el consejero de Medio Ambiente— hacernos cargo desde la Oficina de Gestión de los problemas de depuración de aguas residuales de los núcleos del Parque. No parecía muy acertado trasladar aguas negras desde el Valle de El Palmar hacia la Isla Baja atendiendo a que, además de acabar de destruir lo que quedaba del histórico camino que enlaza ambos núcleos, se perdería la oportunidad de reutilizar el agua depurada en su lugar de origen; imperaban motivos sociales, ambientales y económicos. Nos dieron esa oportunidad —lo que agradecí como técnico y director del Parque— e iniciamos la investigación en Los Carrizales. Algunos años después obtendríamos los primeros resultados, sobre los que se han ido implementando el resto de actuaciones del Parque hasta el día de la fecha [ver comentarios anteriores].

En el caso que nos ocupa, avalado por esta prolongada experiencia cuyos resultados han sido evaluados y validados por el CIATF, propongo:

Que para el presente caso se aproveche la oportunidad que brinda la segunda fase del Plan Hidrológico de Tenerife (PHT) para, utilizando las instalaciones existentes en cada municipio, completar el ciclo depurativo en el mismo lugar con la tecnología natural empleada en el Parque Rural de Teno, atendiendo a parámetros económicos, ambientales y sociales, conforme se detalla a continuación.

En la actualidad, las redes de saneamiento de los tres municipios funcionan por gravedad, salvo bombeos a pequeña escala en Garachico y Los Silos, así como en un porcentaje testimonial en Buenavista, que hacen irrelevante su repercusión económica en el costo total de depuración. Por consiguiente, si se completara el ciclo en los actuales emplazamientos —con técnicas naturales— no se vería incrementado el consumo de recursos energéticos innecesariamente, al no necesitarse ningún tipo de energía para acabar su tratamiento; tampoco serían necesarios los bombeos que injustificadamente prevé la Fase II del PHT. Cabe indicar que en el modelo previsto por el CIATF para la Fase II, se contempla bombear la totalidad de las aguas negras crudas sin depurar de los tres municipios —solo desbastadas en un pretratamiento— hasta el lugar que se decida entre los tres propuestos (el de Ravelo tiene que salvar una diferencia de nivel de 160 metros).

Por otro lado, un razonamiento lógico nos llevaría a que, una vez depuradas las aguas en los emplazamientos actuales, próximos al nivel del mar, se debería consumir el producto resultante en el punto más cercano a este. Es decir, se debería bombear el agua neta, ya depurada y tratada, a la cota mínima imprescindible que permitiera su reutilización. Para conseguirlo, habría que elevar el agua solo hasta una estación intermedia que permitiera distribuirla a la zona agrícola más próxima; enviando hasta la balsa de Ravelo solo el caudal sobrante si lo hubiera.

Con la extensión de un campo de fútbol sobraría espacio para resolver el problema de depuración en cada municipio

En cuanto a superficies, para la cifra media de 4.371 habitantes equivalentes que el PHT asigna a cada municipio (13.115 h.e./3), se requiere ampliar en solo unos 2.500 m2 la superficie actual ocupada, para así poder completar el ciclo con la tecnología de Teno (biodigestor, humedal de flujo subsuperficial, instalaciones auxiliares, etc.). Es decir, si añadiéramos esta cifra a los terrenos existentes, con la extensión que ocuparía una cancha de fútbol sobraría espacio para resolver el problema de depuración en cada municipio. Hay terreno suficiente en los hipotéticos 5.000 m2 para dar cabida a las actuales instalaciones más las que requiere el proceso natural de Teno, incluyendo desinfección si fuera necesario. En el estudio comparado que aporta el CIATF sobre alternativas naturales, no ha tenido en cuenta el modelo desarrollado por el Cabildo en el Parque Rural de Teno, ha recurrido a otras soluciones que ocupan mucho más espacio.

En otro orden de cosas, con la depuración natural se evitaría la construcción del emisario submarino que se contempla para verter aguas sin depurar en la ensenada de Los Silos, lo que ocasionaría un grave perjuicio a la actividad pesquera y turística de la zona. La experiencia indica que el emisario previsto no superaría el primer temporal del NW, según acreditan los datos históricos de instalaciones similares en el norte de la isla, por lo que se consolidaría el riesgo de contaminación que debería evitar el proyecto al verter aguas sin depurar al mar y al subsuelo vía pozo en Buenavista, lo que se evitaría en el caso de depuración natural.

Localización de las tres opciones para ubicar la depuradora

Por último, cabe indicar que el proyecto no aclara sobre qué usuarios va a repercutir las tasas a las que obliga la ley por suministro y depuración de aguas. Podría entenderse que el usuario inicial de agua doméstica debería hacerse cargo del coste de depuración para verter (primario y secundario) y, el usuario agrícola, del tratamiento terciario que le habilita para riego. Esta aclaración demandada en el taller fue cuestionada por un representante de agricultores. Para una redistribución de costes equitativa habría que tener en cuenta que la propuesta del CIATF eleva considerablemente el coste normal de depuración para vertidos, precisamente en función de su reutilización, ya que, además del tratamiento terciario, se prevé el bombeo hasta cotas de riego, cargando todo al sistema.

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