Luz Sosa

José Benito Ruiz, uno de los fotógrafos de naturaleza más prestigiosos de nuestro país, se encuentra en Garachico para impartir un taller sobre composición en la fotografía. Además, Ruiz recibirá el premio Brote Fotografía que cada año concede el certamen garachiquense. De formación autodidacta, el multipremiado fotógrafo es un apasionado de la docencia, una faceta que nació de no haber encontrado materiales formativos cuando él empezó en su profesión.

Uno de los aspectos más relevantes de su biografía es su formación, totalmente autodidacta y vocacional.

Sí, así es. Y lo difícil de ser tu propio jefe es la gestión del tiempo y de las prioridades. El ser autodidacta es lo que te lleva a tu propia disciplina, a tu propio método y sobre todo a aprovechar el tiempo. No tienes nadie que te esté apretando por ningún sitio; por lo tanto, tiene que ser vocacional el ansia de aprender, de avanzar, de compartir.

Además de fotógrafo, es usted un prolífico autor de artículos y libros. ¿A qué se debe este afán por transmitir a otros sus conocimientos?

 Me gusta compartir, y esa es la razón por la que también soy docente; y lo hago en cualquier tipo de medio. Desde los 19 años, que fue cuando empecé con cine, con super-16 milímetros, he pasado por todas las cámaras digitales, y, claro, cada vez que hago algo nuevo preparo mi propia guía de cómo se aprende a hacer lo que empiezo. Ahora soy director de fotografía y guionista, manejo drones… Mi afán por la docencia viene de esa necesidad que nace de no haber encontrado materiales formativos cuando yo empecé: no había esa disponibilidad de revistas ni de internet ni de nada. Era difícil aprender.

También llama la atención la cantidad de premios internacionales que ha recibido.

Esto tuvo su época. Ahora hay fotógrafos que tienen muchos más premios que los que yo tuve. Son momentos de la vida en los que te da por participar en concursos, pero no hay que sacarlo de la anécdota, porque estar en manos de jueces nunca es seguro: nada garantiza que no se vayan a equivocar.

La foto buena es la que hiciste tú. Si te gusta más una, defiéndela hasta la muerte

¿Cómo recibió la noticia de que le habían concedido el premio Brote de fotografía que concede FICMEC?

Pues siempre es un honor un reconocimiento así, en el que tú no te presentas, sino que te lo otorgan. No sabía ni siquiera que estaban barajando mi nombre, con lo cual es una gran sorpresa y un honor.

¿En qué consiste el taller que imparte en FICMEC?

Vengo a dar un curso sobre composición durante tres días con alguna salida práctica. En las salidas ya no enseño composición porque es algo muy difícil, es una responsabilidad muy grande. Las personas que todavía no saben fotografiar con precisión creen que el profesor es el que hace las cosas bien, y esto no es así: yo tengo mi punto de vista, tú tienes el tuyo, otro fotógrafo tiene el suyo… Yo no debo cambiarle al alumno su punto de vista, pero sí darle herramientas para que lo refine, para que lo haga más preciso y logre expresarse con la cámara.

Lo que yo hago no tiene por qué estar bien, es simplemente lo que yo hago, y usted ahora tiene que hacer lo que usted hace y como a usted le gusta; y coger esa seguridad no es fácil. Muchas personas te preguntan cuál es la foto buena: pues la que te guste a ti, las hiciste tú. Si te gusta más una, defiéndela hasta la muerte.

¿Qué opinión le merece un festival como FICMEC?

Lo que me gusta es que sea tan multidisciplinar, es decir, que puedan venir formadores para niños, que te puedas encontrar con un guionista, con un productor de una película o de un documental. Me gusta que se haga al aire libre con la participación del pueblo; es una cosa muy de aquí, muy propia, y tiene esa entidad. Y luego me ha gustado mucho también la magia del cine en la calle, por la noche… Creo que es muy bonito, es imprescindible que se mantenga porque toca desde los niños hasta los adultos, desde lo más sencillo a lo más complejo de la industria.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.