Más allá de la programación en sí misma, el Festival Internacional del Cuento de Los Silos vuelve a tener uno de sus grandes atractivos en el laborioso decorado repartido por el casco del municipio. Centros escolares, colectivos y vecinos a título particular colaboran desinteresadamente para que el pueblo brille durante la primera semana de diciembre.

Los colegios de Los Silos participan con los decorados desde 2015 y la calidad de los trabajos se supera año tras año. En la labor se han implicado de manera destacada los padres y docentes, algo que desde la organización del Festival se quiere poner en valor. En palabras del director, Ernesto Rodríguez Abad, “el mayor proceso lector se da cuando familias, colegios y escolares trabajan juntos en una sociedad que les ayude a abrir las puertas de la imaginación; sin esta unión de elementos, no se crearán lectores ni personas críticas”.

El Festival proporcionó a cada centro un fragmento de un cuento relacionado con la temática de esta edición, el fuego. Además, se contó con el asesoramiento de un ilustrador para desarrollar la obra. Como en años anteriores, los centros tomaron la iniciativa de realizar los decorados con materiales reciclados.

El CEIP Las Salinas, de La Caleta de Interián, elaboró un dragón lector de cuentos a partir de botellas de plásticos y corcho, instalado en el exterior de la iglesia de Nuestra Señora de la Luz. La convivencia de padres, alumnos y maestros se extendió en horario de tarde en el colegio.

El Colegio Unitario de Tierra del Trigo dio vida al Ave Fénix de Hans Christian Andersen con periódicos, tetrabriks, cartones y palés. Se puede admirar al comienzo de la calle El Álamo, junto al centro de salud.

Junto a él, en el balcón lateral del Ayuntamiento, está el decorado del Colegio Unitario San José. El centro de Las Manzanillas recrea los fuegos fatuos que describe Goethe en La serpiente verde y la bella azucena, también a partir de cartones y botes de plástico.

 

El CEIP San Bernardo, del barrio de Las Canteras, apostó por pequeños diablos colocados en el parque junto al camino La Cruzada a partir de botellas de agua y otros elementos.

El CEIP Aregume, en el casco, cubrió todo el paseo de Nuestra Señora de la Luz con las hadas del fuego. Decenas de casitas de hadas elaboradas entre padres y alumnos en sus hogares parecen flotar en el cielo. Los maestros aprovecharon la pared para inundarla de mariposas y flores. Participaron niños desde el primer año de infantil hasta 6º de primaria.

Finalmente, el IES Daute-Los Silos aprovechó la fachada de la Casa Verde para recrear el cuento de El zarévich Iván, el pájaro de fuego y el lobo gris. Realizaron siluetas planas recubiertas con libros viejos, tetrabriks, envases de plástico y cartón, en un proyecto desarrollado durante tres semanas.

Colectivos culturales y centros sociales

Los colectivos y centros sociales han vuelto a dejar huella en el Festival con diferentes creaciones. La Asociación Cultural Amigos de la Sardina realizó un volcán con espuma y un árbol junto a piedras volcánicas y lágrimas de fuego. Por su parte, la Asociación de Mujeres Turqué elaboró un mural titulado Mujeres contando historias alrededor del fuego.

El Centro Ocupacional Isla Baja, en Buenavista del Norte, creó La pequeña cerilllera del cuento de Andersen, lanzando “un mensaje de esperanza que se recoge en los pequeños reflejos de una simple llamita de cerilla”.

El centro de Afate (Asociación de Familiares y Cuidadores de Enfermos de Alzheimer) de San Bernardo desarrolló un volcán que representa “la cálida unión de nuestra tierra con los vecinos del pueblo de Los Silos”. La Asociación de Parkinson de Tenerife, la Asociación Lusileiros y el Taller de Músicos y Artes Afines también destacan por su implicación con los decorados del Festival.