Manuel Lorenzo Perera ha dedicado toda su vida a la docencia y a la investigación etnográfica. Durante 44 años ejerció como profesor de la Universidad de La Laguna (ULL), actividad que compaginó con la investigación de la cultura tradicional canaria a través de, como el mismo ha bautizado, los maestros y maestras de la tierra. En Buenavista del Norte, municipio del que es Hijo Adoptivo y en el que fijó su residencia hace algo más de 20 años, impulsó el rescate de la librea de El Lugar de Buenavista. Su pareja, María Dolores García Martín es, desde hace algunos años, apoyo fundamental en su labor de investigación etnográfica. Hace unos días, el Ayuntamiento de Buenavista del Norte lo propuso al Premio Canarias 2021 en la modalidad de Patrimonio Histórico. No obstante, habrá que esperar al mes de mayo para conocer si finalmente recibe este galardón.

– ¿Se esperaba esta propuesta?

El tema de los premios es una cosa que nunca me ha preocupado mucho. A lo largo de mi vida me han dado muchos premios, pero no he incidido en lo más mínimo para que me dieran estos galardones. La gente lo ha considerado y yo lo acepto. Esto, simplemente, manifiesta que han considerado el trabajo que nosotros hemos hecho durante muchos años. Hay gente que busca a otras instituciones para que voten por él, yo esto soy incapaz de hacerlo, me convertiría en un mierda. Yo no corro detrás de nadie para que me dé un premio.

En esta ocasión en concreto, creo que lo que se ha tenido en cuenta es el hecho de que haya estado viviendo en El Palmar durante más de 20 años. No obstante, mi presencia en esta zona se remonta a mucho antes.

– ¿Cuál fue su primer contacto con el municipio?

En 1974 visité junto a mi amigo Agrícola González el caserío de Masca para un trabajo de investigación sobre el pastoreo en Tenerife. Nos llevaron hasta Santiago del Teide y, desde ahí, fuimos caminando hasta el caserío donde nos encontramos con el alcalde pedáneo José Pérez. En Masca, nos quedamos en una casa de una señora llamada Marcolina, la ventera.

Mi presencia en esta zona se remonta a 1974

Después de algunos días, fuimos a pie hasta Teno Alto por una vereda que, según dicen los documentos, era la que utilizaban los guanches. Llegamos a Teno de noche y allí hablamos con el ventero Joseíto, una persona entrañable que nos brindó hospedaje. En Teno, conocimos el testimonio de Modesto Martín Dorta, uno de los cabreros mayores que vivía en la zona de Las Cuevas. Luego, el hijo de Joseíto nos llevó por una pista de tierra hasta El Palmar e incluso más abajo, hasta Buenavista. Este fue mi primer contacto con la zona.

Seguimos viniendo mucho a Teno, a sus bailes y, tiempo después, escribimos el libro Estampas etnográficas de Teno Alto. Desde entonces, teníamos esta zona muy presente. Esta labor se tuvo en cuenta para nombrarme Hijo Adoptivo de Buenavista del Norte, cosa que me encantó, y, ahora, para la propuesta al Premio Canarias 2021 en la modalidad de Patrimonio Histórico.

– Lo cierto es que no es la primera institución que lo propone a este galardón. ¿Es más especial en esta ocasión al ser su municipio de residencia?

A mí estas cosas me gustan, pero reitero lo dicho: yo no he movido un dedo para que esto tenga lugar. Doy fe plena.

“La tradición exige respeto porque es lo que hemos recibido de nuestros antepasados”

– Podrá parecer obvio, pero ¿por qué debemos abordar el estudio etnográfico de la cultura tradicional canaria?

En la Universidad de La Laguna impartí clase de cultura tradicional canaria y preguntaba a mis alumnos la diferencia entre cultura tradicional, cultura popular y cultura elitista. Hay mucha gente que no lo sabe y tiene las ideas confusas. Mi meta siempre ha estado vinculada a la cultura tradicional que es la que se transmite de padres a hijos.

La cultura popular es otra cosa; habría que llamarla cultura momentánea porque son aquellos aspectos culturales que el pueblo asume en un determinado momento y luego los abandona. Sin embargo, lo tradicional es aquello que se mantiene y su importancia radica en el hecho de que es la herencia de nuestros padres y abuelos. Además, es la que más nos identifica y diferencia como pueblo.

No hay nada que supere a la tradición. La tradición es insuperable y exige respeto porque es lo que hemos recibido de nuestros antepasados. Esto en muchas sociedades se venera como, por ejemplo, en Japón. Allí, a los viejos artesanos y folcloristas se les otorga el título de tesoros nacionales vivientes. Por ello, a la cultura tradicional hay que apoyarla, difundirla, quererla y abrazarla. En Canarias, tenemos tradiciones milenarias que se han olvidado, que están casi olvidadas o que no se prodigan. Este es el motivo por el cual llevamos muchos años dedicados al estudio de la cultura tradicional canaria.

– Como docente, ¿cree que es necesario que exista un mayor peso de la cultura tradicional canaria en la educación de las Islas?

En muchos centros educativos ni se considera. Hay que introducir la cultura tradicional canaria en todos los niveles de la educación: desde infantil hasta la universidad. En todos los niveles de la enseñanza hay que considerarla porque es el bien más sublime que puede tener un pueblo. En ocasiones, estas cuestiones no se trabajan porque hay complejo de inferioridad, porque pensamos que lo de fuera es mejor que lo nuestro o porque se cree que es una cosa de magos. Para mí, el futuro de la cultura tradicional canaria debe estar en las escuelas.

– Un complejo de inferioridad que aumenta con la globalización…

Lo nuestro tenemos que amarlo y abrazarlo. Como dije, no hay nada que supere a la tradición. Se podrá poner en nuestras fiestas las verbenas o una posible elección de la reina, pero ¿qué es lo más grandioso, por ejemplo, de las fiestas de El Palmar? ¿Cuáles son los aspectos más importantes y que más llaman la atención? Los repiques de campanas y las libreas, nada más. Las viejas tradiciones engrandecen la conciencia de los pueblos y tenemos que luchar por ello.

– Estampas etnográficas de Teno Alto, Estampas etnográficas del Noroeste de Tenerife, Las coplas a la muerte del burro o Los juegos en el horno de teja son algunas de sus obras que abordan la investigación etnográfica en Buenavista del Norte. ¿Cuáles eran los precedentes en la investigación de la zona?

Había trabajos de historia como las publicaciones de Ulpiano Pérez Barrios que tenían en cuenta la consideración etnográfica o también la obra de Nicolás Díaz Dorta sobre el origen del municipio. Sin embargo, eran trabajos mayormente históricos. Esto era lo que se había publicado, prácticamente no había nada más. Sí puedo afirmar que el libro Estampas etnográficas de Teno Alto fue el primero que se escribió sobre esa zona. Se redactó el libro a lo largo de nuestras visitas y, luego, lo presentamos en la plaza de Teno: le devolvimos al pueblo lo que de manera generosa nos había entregado a lo largo de los años.

Creo que nos moriremos sin publicar todos los libros que tenemos en mente. Además de los nombrados, en otras obras que no se refieren de manera exclusiva a la comarca de Daute hay también información sobre esta zona como en Matar la culebra: una tradición de origen afro-cubano, La anguila en las Islas Canarias: estudio etnográfico, pesca y aprovechamiento, Fumar en tiempos difíciles o El folclore maldito de las Islas Canarias.

En esta última obra, que contiene dos discos musicales, se incluyen Las coplas de María Feliciana. María Feliciana fue una mujer de Buenavista del Norte que tuvo 7 hijos y cuyo marido, un comunista de pro, fue represaliado. María Feliciana, una gran mujer, hacía pan blanco y tortas de acemite que sus hijas vendían por las casas. Las otras niñas se burlaban de ellas porque no olvidaban el pasado político de la familia y les cantaban unas coplas a modo de burla.

Finalmente, el alcalde le prohibió hacer pan y junto a su familia se vio obligada a emigrar a Venezuela. Yo la conocí muy mayorcita, cuando regresó a Buenavista, y sus manos mantenían aún el calor que tuvieron en su tiempo las tortas de acemite que hacía en su horno.

Tortas del horno de María Feliciana,
para que aprendas a comer.
Tortas del horno de María Feliciana,
para que aprendas a querer.

Fragmento de ‘El Folclore maldito de las Islas Canarias’ (2002)

– Su vinculación con el municipio de Buenavista tiene una clara referencia: la recuperación de las libreas de El Lugar de Buenavista, ¿cómo surge la idea?

En primer lugar, hay que decir que en Buenavista se está hablando de crear un museo dedicado a las libreas porque es un lujo que en un pueblo como este haya dos libreas. Eso hay que sublimarlo. Llevamos 30 años hablando de esto, pero finalmente nunca se ha hecho.

Llevamos tres décadas hablando de un museo a las libreas y nunca se ha hecho

La librea de El Palmar tuvo siempre continuidad y pervive todavía. Sin embargo, la librea de Buenavista se mantuvo hasta después de la Guerra Civil, pero se dejó. Entre otros motivos, creo que se abandonó porque murieron los viejos que la coordinaban entre ellos Cho Juanico Waló. En el grupo folklórico de la facultad de Educación de la ULL, el cual dirijo, había un señor llamado Pablo Del Rosario Gutiérrez. Murió con cerca de 100 años y era una eminencia tocando las castañuelas. Don Pablo nos preguntaba con frecuencia que cuándo íbamos a recuperar la librea de Buenavista. Esto nos llamó mucho la atención y, por ello, lo entrevistamos muchas veces, también hablamos con otra gente de Buenavista y, con esta información, la sacamos adelante.

Tengo que decir que la librea de Buenavista se ha mantenido tal cual; el respeto a la tradición ha sido fundamental. Nosotros no hemos cambiado nada porque eso supondría dañar el bien recibido. Para ello, preparamos todo: los ropajes, los instrumentos y encargamos el diablo. Desde 1998, representamos la librea de El Lugar de Buenavista.

Libreas del Lugar de Buenavista, cuya conservación se debe a Manuel Lorenzo Perera

 – ¿Cuál cree que es la situación actual del folclore canario?

Es una pena el estado en el que se encuentra nuestro folclore. Tenemos el folclore musical más rico del mundo con más de 300 géneros, pero vemos unos programas por la televisión que son, hablando claro, una basura. Estos espacios tendrían que servir para enseñar al pueblo y cumplir una labor didáctica. Hay gente que piensa que el folclore son brincos y saltos: el folclore es fiesta, pero también es trabajo, tristeza… En Canarias, se siguen cantando romances que se remontan a la Edad Media y tienen una antigüedad impresionante y esto no se visibiliza.

Si fuésemos a investigar la cultura tradicional, que es parte de la historia, y recurriésemos a las fuentes escritas como los archivos, no habría información. Las fuentes escritas están relacionadas casi siempre con la clase mandataria, con las personas más privilegiadas o con los ricos. Si queremos recuperar la historia de la mayoría silenciada, el recurso son siempre las fuentes orales. No hay fuentes escritas que hablen del pueblo.

Los maestros y las maestras de la tierra son muy fieles a la verdad

– En diversas ocasiones ha apelado a los maestros y las maestras de la tierra en la elaboración de estos relatos etnográficos. ¿Cree que estas voces tienen el reconocimiento que merecen?

Esto empezó a prodigarse no hace mucho, antes no se hacía caso a las fuentes orales. La primera vez que se trató esto fue en un congreso sobre la historia de Canarias en el que nosotros acudimos con una ponencia referente a la oralidad. He entrevistado a miles de personas y los maestros y las maestras de la tierra, la gente del campo, son muy fieles a la verdad. Si saben de algo, te lo cuentan y, si no saben, no te contestan.

Dada la importancia de los testimonios orales, el Ayuntamiento de Buenavista pondrá en marcha, este 2021, un curso de extensión universitaria que impartiremos nosotros sobre la investigación etnográfica.

– Es Premio Espiral 2003, Premio Valores Humanos 2004 o Premio Tenerife Rural 2007. ¿Cree que este 2021 le regalará otro galardón?

No me preocupa que me den o no el premio; no me va a quitar el sueño. He trabajado y he incidido en las cosas que he considerado y así lo seguiré haciendo. Tengo que seguir investigando, es una necesidad.

Periodista Máster en Innovación Comunicativa en las Organizaciones

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