Sí se puede propone promover la gestión pública del agua

La organización ecosocialista asegura que la ineficacia de las administraciones públicas afecta especialmente a pequeños y medianos agricultores en verano

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Sí se puede propone en Buenavista promover la gestión pública del agua con una moción que lleva al pleno de la corporación este martes, 25 de julio, que defenderá la concejala del grupo municipal ecosocialista Vanesa Martín Évora. Martín asegura que “la ineficacia de las administraciones públicas afecta especialmente a pequeños y medianos agricultores en verano, cuando es habitual que se vean privados del acceso a este servicio u observan con preocupación un aumento desproporcionado de su precio”.

La concejala de Sí se puede señala que, a pesar de la aprobación desde 1996 del primer Plan Hidrológico Insular, “la situación no es nada halagüeña: cada verano escasea el agua y la administración insular demuestra su incapacidad para resolver el conflicto sin menoscabar los derechos de la ciudadanía”. Martín añade que “es lamentable que en todos estos años no se haya conseguido una gestión eficiente del agua, los principales recursos hídricos siguen en manos privadas y en los momentos de escasez son los propietarios de pozos y galerías los que deciden en qué se emplea el agua”.

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En este sentido, Martín subraya que “este año, por ejemplo, los aguatenientes han obligado a los agricultores a comprar el agua con más de dos meses de antelación sin saber siquiera la necesidad que tendrían de ella y a un precio completamente inapropiado”. Una circunstancia como esta constituye solo “un ejemplo de cómo el actual sistema de extracción y producción de agua en Tenerife daña los derechos de los y las consumidoras con menos capacidad de defensa o de maniobra, ya que no existe otra forma de asegurarse el suministro”.

A juicio de Sí se puede, “las administraciones no son ajenas a esta problemática, ya que, llegada la situación de escasez de agua, también se encuentran en la tesitura de tener que negociar con los aguatenientes para asegurar el suministro para los vecinos y vecinas de cada municipio”.

Por este motivo, la organización ecosocialista propone al Ayuntamiento de Buenavista que inste al Cabildo de Tenerife y al Gobierno de Canarias a “modificar la actual política de aguas, enfocándola hacia una gestión pública del ciclo del agua en todas sus fases, desde la producción o extracción, hasta la depuración pasando por los tratamientos necesarios para hacerla potable así como las redes de distribución”, además de instar a ambas administraciones a “reducir la explotación del acuífero subterráneo apostando firmemente por medidas que promuevan la desalación de agua de mar y la reutilización de las aguas”.

Respecto al papel de otras instituciones, la moción plantea que el Ayuntamiento también inste al Cabildo de Tenerife a que, “a través de la EPEL Balten, adquiera unas cantidades suficientes de agua para abastecer el consumo de verano de todas las personas usuarias garantizando un precio asequible a los pequeños y medianos agricultores mediante la compra y sucesivo tratamiento de aguas actualmente no utilizables”.

Imagen de archivo

Asimismo, Sí se puede alienta al Ayuntamiento de Buenavista a “retomar el proyecto municipal para la desalación de agua de mar a través de energías renovables” y a “continuar con la campaña de sensibilización para un uso responsable del agua promoviendo entre la población medidas que ayuden a reducir el consumo de agua entre los vecinos”.

La concejala recuerda que esta situación se da aún después de transcurridos 25 años de la aprobación de la Ley de Aguas (12/1990, de 26 de julio), que ya entonces recogía en su preámbulo “la preocupación de la administración regional sobre la producción, extracción y transporte de aguas en Canarias, así como la problemática que supone que cada isla constituya un sistema hidrográfico independiente”.

A juicio de la organización ecosocialista, no se ha logrado y está lejos de alcanzar el principal objetivo que se propuso la citada ley, que aspiraba a abrir “una nueva etapa en la que el agua no debe ser un obstáculo para la convivencia de todos los canarios, además de dejar a un lado las diferencias ante la tarea común de ordenar y aprovechar racionalmente un recurso vital para todos, en cada isla con sus especificidades”.

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