La octava edición de las Jornadas Medioambientales de la Isla Baja van llegando a su fin. Este viernes 6 de mayo fue el turno de Buenavista del Norte con el conversatorio sobre la ‘Biodiversidad del Parque Rural de Teno’. El salón de plenos del consistorio buenavistero se quedó pequeño ante la gran aceptación de las jornadas en el municipio. 

La primera en intervenir en esta jornada fue la directora del Parque Rural de Teno (PRT), Judith Fernández. Introdujo el término biodiversidad, relativamente reciente, y aplicó su significado a un parque rural. La principal diferencia en este tipo de parques reside en su población, a quien la directora definió como «los guardianes y conservadores del territorio y su biodiversidad». 

Fernández habló de los tres pilares de la gestión del PRT: conservación, uso público y desarrollo socioeconómico. Puso varios ejemplos de actuación para conservar la biodiversidad en el seno del parque. Hizo alusión a las actuaciones relacionadas con el control de fauna y flora exótica dentro del PRT. En el aspecto social, Fernández enumeró una serie de elementos importantes para la conservación y evitar la pérdida de algunas costumbres señeras en el cultivo o la ganadería en la zona del parque. En cuanto al uso público, Fernández habló de varios puntos calientes en el municipio de Buenavista del Norte: punta de Teno o el barranco de Masca.

Rubén Barone, naturalista, desplegó su sabiduría acerca de la flora endémica de Teno. Desde el inicio de su intervención, Barone dejó claro que el macizo de Teno es un «mosaico vegetal. No es cualquier sitio». Hizo un repaso por algunas especies de flora endémica incidiendo durante varios minutos en especies que se encuentran solo en Masca y habló de las normativas a aplicar para su conservación, algo muy necesario para llevar a cabo la protección de la biodiversidad.

De igual modo, habló de endemismos compartidos con el otro macizo de Tenerife: Anaga. En este sentido, Barone recordó al discurso del botánico García Casanova que inauguró la octava edición de esta jornadas. Ambos coincidieron en que aunque una planta sea canaria, no debe moverse de un lugar a otro dentro del mismo territorio: «cuidado con lo que se mueve dentro de la isla», apuntó. Durante su alegato, la palabra más pronunciada por Barone fue «joya» porque el macizo de Teno está lleno de auténticos tesoros botánicos.

Manolo Arechavaleta, biólogo y entomólogo, puso el punto más endémico de la tarde hasta el momento: 1 de cada 2 especies de invertebrados encontradas en Teno es endémica de esta zona. Lo que quiere decir que existe una gran densidad de especies. Desde el inicio, Arechavaleta advirtió de que hablaría de cifras: en el último inventario realizado se arrojó que existen 1507 especies endémicas. No obstante, el entomólogo también avisó de que «esto es un reflejo del estado del conocimiento y no la realidad».

Habló de manera específica del Monte del Agua, un lugar húmedo donde los invertebrados se sienten muy a gusto. De ahí la gran densidad de invertebrados en este entorno. Para terminar, Arechavaleta habló de que existen 44 especies y 4 subespecies que existen únicamente en Teno. Pasó a enumerarlas destacando a los caracoles: se pueden encontrar 6 especies exclusivas de caracoles en este territorio. También hizo alusión a las especies introducidas o exóticas: 1 de cada 10 especies que encontramos son exóticas. Lo peor de todo: es muy difícil controlarlos en comparación con la flora exótica o introducida.

En Teno hay un lagarto gigante

El siguiente de la tarde fue David Pérez Padilla que habló sobre el lagarto gigante de Teno. El biólogo aseguró que la mayoría de la población de Buenavista del Norte no se cree que exista un lagarto gigante en este territorio. Aportó algunos datos genéricos sobre los lagartos gigantes en Canarias y comenzó a desgranar datos estadísticos sobre la especie del lagarto moteado en concreto. En general, las poblaciones de esta especie de lagartos han descendido en los últimos años. 

Esta especie es la última especie de vertebrado descubierta en Tenerife. Fue en el año 1996 y se descubrió en los acantilados de Los Gigantes. Según Pérez Padilla, este lagarto «ha sido condenado a vivir en el borde de los abismos. Antes la población de esta especie de lagartos ocupaba 900 kilómetros cuadrados de los más de 2.000 que tiene la isla de Tenerife. En la actualidad, el lagarto moteado ocupa 3,6 kilómetros cuadrados de Tenerife, es decir un 0,4 %. La mayor amenaza para esta especie es el gato y Pérez Padilla hace alusión a la ordenanza municipal del Ayuntamiento de Buenavista del Norte que protege, de manera indirecta, a esta especie de lagartos. 

Para terminar la tarde, Juan José Ramos habló sobre las aves amenazadas del macizo de Teno. Ramos amplió el espectro también a la Isla Baja incluyendo algunas especies que también se encuentran en otros puntos de la comarca. Fue determinante al asegurar que «si no hacemos las cosas bien, muchas de estas aves pasarán a ser especies que vieron nuestros padres», advirtió.

Pardela cenicienta, paíño de Madeira, charrán común, el gorrión chillón o petrel de Bulwer son algunas de las especies que Ramos enumeró por su estado de amenaza. Todas ellas tienen poblaciones reducidas, pero «no todo son malas noticias», dijo al hablar del martinete que se ha acostumbrado a los humanos. Ese rayo de luz volvió a nublarse cuando el naturalista aseguró que «no somos conscientes de lo que supone para el ecosistema el que desaparezca una especie».

Licenciada en Periodismo por la Universidad de Sevilla. Comunicación institucional y gestión de redes sociales.

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