La jornada ‘Pasa sin huella’, dentro del Festival Internacional de Cine Medioambiental de Canarias (FICMEC), ha abordado la situación de masificación turística que sufre el caserío de Masca en Buenavista del Norte. Entre otras conclusiones, se ha determinado que en la actualidad la presión turística recae sobre el propio caserío. 

Tras la regulación de las visitas al barranco después de tres años cerrado, se ha reducido el impacto del paso descontrolado de turistas en este paraje natural de Tenerife. La ordenación de las visitas al barranco provoca la dispersión del turismo por todo el macizo de Teno, el ingreso de turistas en zonas no visitadas habitualmente, incluidos terrenos privados de uso agropecuario; y, sobre todo, tiene una reducción de la calidad de vida de la población residente, acosada por elementos tan dispares como el colapso de tráfico en las carreteras o la presencia de helicópteros y drones. 

‘Pasa sin huella’ se celebró este domingo 4 de junio en la Casa de la Cultura de Buenavista del Norte. FICMEC se convirtió en un espacio de reflexión en el que se concluyó que es imprescindible la participación de la ciudadanía del municipio para proteger el patrimonio natural y cultural del Parque Rural de Teno frente a la constante presencia de turistas en el segundo enclave natural más visitado de Tenerife después del Teide. La jornada fue la cuarta edición de una cita que convierte el desarrollo de FICMEC en este municipio en una oportunidad de reflexión profunda y coherente sobre los principales retos derivados de la relación entre el turismo masivo y la protección de la naturaleza y la identidad cultural. 

Organizada por la Fundación Telesforo Bravo-Juan Coello, la jornada tuvo dos partes: un recorrido inicial a través de una ruta geológica por la costa del municipio y la mesa redonda titulada ‘Capacidad de carga de los espacios naturales protegidos: la situación de Masca’. 

«No se puede concebir Masca solo como un producto turístico, sino como un barrio de Buenavista del Norte en el que los habitantes tenemos los mismos derechos que el resto de los vecinos del municipio», dijo el secretario de la Asociación Vecinal de Masca, Javier Díaz, quien puso en valor el papel de una población que «conoce su historia y defiende su identidad» tras residir en la zona durante cinco siglos. Díaz subrayó que, para la población residente, determinados instrumentos de protección, como la creación del Parque Rural de Teno y la declaración como BIC, suponen una serie de limitaciones y restricciones, mientras que falta poner «ordenación y mesura» a la actividad turística. «Los vecinos no queremos ser habitantes nativos de una reserva con fines turísticos», sentenció. 

«Hay que limitar el acceso a Masca de acuerdo a la experiencia en Punta de Teno, que no se acceda en coche», apuntó el representante de la Asociación de Guías Turísticos de Tenerife (APIT), Miguel Fernández del Castillo Andersen, quien se refirió especialmente al impacto de los coches de alquiler. Propuso que «las agencias turísticas busquen alternativas en sus ofertas de excursiones» y apeló a «la responsabilidad social corporativa» de las agencias turísticas para que el impacto de su actividad en la zona genere beneficios para el municipio y, especialmente, para Masca.

A la experiencia se refirió también el concejal de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Buenavista del Norte, Esteban Lorenzo Rivero, quien señaló que el cierre provocado por la necesidad de la rehabilitación del barranco a lo largo de tres años hizo ver a la ciudadanía el valor de la propuesta del uso de guaguas lanzadera para evitar el impacto de los vehículos privados. «El caserío está ahora colapsado», dijo el concejal, quien propuso regular el tráfico para impedir la circulación de guaguas de gran volumen y quien insistió en la propuesta de «un proceso participativo serio» de toda la ciudadanía del municipio y coincidió con el portavoz de los guías turísticos en que los beneficios que generan las visitas a Masca tengan impacto en toda Buenavista del Norte. 

El concejal y el representante vecinal coincidieron también en la importancia de desarrollar los instrumentos jurídicos que protegen distintos aspectos diferenciales de la zona: la declaración del caserío como Bien de Interés Cultural (BIC) en la categoría de conjunto histórico, lo que protege la arquitectura tradicional y otros valores del patrimonio cultural, y el Plan Rector de Uso y Gestión (PRUG) del Parque Rural de Teno, que garantiza la convivencia entre las actividades agropecuarias tradicionales y la conservación del entorno natural, un instrumento de protección que lleva caducado 12 años. Asimismo, Esteban Lorenzo subrayó la importancia de la coordinación entre las distintas administraciones públicas. 

El director de la Fundación Telesforo Bravo-Juan Coello, Jaime Coello Bravo, en su papel de moderador, cerró la mesa redonda con una reflexión sobre tensión entre los procesos de gentrificación frente las necesidades de la población y la pérdida de calidad de los paisajes. «Canarias es un paraíso perdido», afirmó Coello para preguntarse por el valor que tiene «ver volar un guirre» y advirtió sobre la necesidad de «frenar el proceso que conlleva el peligro de llevarnos por delante a todos», en relación a una actividad turística masiva y sin límites que amenaza en las Islas con arrasar «naturaleza, identidad y patrimonio».