La segunda jornada de la octava edición de las Jornadas Medioambientales de la Isla Baja llegó hasta Garachico este miércoles 4 de mayo.

La tarde comenzó con el martilleo del taller de cajas nido que reunió a varias familias en torno a su construcción. A la par, Fran Torrents impartía el taller de ilustración de cuaderno de campo y Can-bio el taller de jardinería coherente. Las jornadas han pretendido sembrar la semilla de la conservación en los más pequeños en el desarrollo de estos talleres de carácter más práctico.

La parte más teórica estuvo protagonizada por la presentación de varios proyectos ciudadanos del archipiélago canario que han tratado de recuperar y conservar algunos ecosistemas de las Islas. La primera en presentar su proyecto fue Carmen Portilla de Desert Watch. La labor de conservación de este colectivo está centrado en el Jable de Famara de Lanzarote. 

Su labor está centrada en la conservación genérica de la zona del Jable de Famara, desde la recogida de basura hasta la vigilancia de las especies que allí habitan pasando por la agricultura no sostenible. Portilla explicó algunos aspectos del proyecto. Hay que destacar la erosión del jable con la extracción de arena de este lugar que ha sido denunciado en multitud de ocasiones por esta asociación. Además, hizo referencia a la realización de carreras automovilísticas, tema de actualidad en los últimos días en Canarias. 

María Rodríguez, desde Avanfuer, llegó a las jornadas para explicar el proyecto de conservación del barranco Río Cabras en la isla de Fuerteventura. Rodríguez explicó cómo se originó esta asociación: el proyecto tortuga fue el germen. En lo que se refiere al barranco Río Cabras, cerca de Puerto del Rosario, es uno de los pocos barrancos con caudal de agua todo el año en Fuerteventura. Eso, según Rodríguez, hace que tenga fauna y flora. Un pero. El complejo ambiental de Fuerteventura se encuentra muy cerca de esta rica fuente de biodiversidad. 

Este barranco no tiene ningún tipo de gestión ni de protección aunque SEO/BirdLife sí que le dio un reconocimiento hace algunos años. Uno de los datos más curiosos aportados por la representante de Avanfuer es que muchos habitantes de Puerto del Rosario no conocen este barranco. Las actuaciones en el barranco por parte de este colectivo van más allá de meras limpiezas ocupándose de casi todo los aspectos para su conservación.

Daniel González, de Azaenegue, trajo el proyecto de restauración ambiental de La Marciega, en Gran Canaria. González hizo una introducción somera sobre el pasado del entorno de La Marciega, en La Aldea de San Nicolás. Un lugar muy importante para la historia de la localidad y que ahora ha pasado a un segundo plano. 

En cuanto a las labores de conservación, González habló del censo realizado para comprobar la fauna residente y no residente del lugar. Además, la divulgación ha sido fundamental para un espacio que no cuenta con ningún tipo de ordenación. Según el representante de Azaenegue, por allí pescan, pasan coches e incluso el propio Ayuntamiento realiza vertidos o aparecen las aguas residuales del municipio.

David Pérez Padilla mostró su proyecto Ícaro, sembrando semillas que tiene como objetivo la recuperación de los bosques termófilos a través de la participación ciudadana. Introdujo qué es un bosque termófilo del que solo queda el 6 % en Tenerife. Ícaro tiene un componente especial: personas con diversidad funcional participan del proyecto fomentando la inclusión de todas las personas de la sociedad.

En concreto, Pérez Padilla habló de una zona de Santa Úrsula que está en proceso de recuperación. El representante de Ciencia ciudadana explicó cómo es el proceso que se lleva a cabo para la recuperación de una zona en la que había un bosque termófilo y que implican tanto a fauna y flora.

Licenciada en Periodismo por la Universidad de Sevilla. Comunicación institucional y gestión de redes sociales.

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