Ha llegado al Consorcio Daute-Isla Baja sin hacer ruido. Tiene el reto de dotar de utilidad a un ente que se quedó anquilosado en cuatro grandes proyectos que no se han finalizado al cien por cien después de más de veinte años. Acaba de salir de la jefatura de gabinete de Patricia Hernández en el Ayuntamiento de Santa Cruz y su trayectoria política lo ha llevado por distintos senderos. El silense José Gregorio Pérez tiene varios retos por delante como presidente de un Consorcio que en la actualidad solo gestiona una escuela de música que en ocasiones se duplica. Se sienta con DAUTE DIGITAL de manera pausada y coherente para hacer ver que el momento requiere de otra visión conjunta. 

Has llegado al Consorcio con mucho silencio, ¿por qué? 

El nombramiento surgió de una manera improvisada. Me parecía más importante que Lorenzo Dorta —anterior presidente— tuviera su salida tranquila después de tantos años al frente del Consorcio, que estar hablando de mi nombramiento que había sido en el mes de mayo aproximadamente.

Más allá de eso, la única actividad que ha tenido el Consorcio de manera exterior fue el concierto que se celebró haciendo un guiño a que este año no había habido la posibilidad de celebrar los Caprichos Musicales. 

¿Ha habido actividad de gestión ya?

Mantuvimos una reunión después de mi nombramiento. Una reunión de trabajo específica para ponernos a evaluar los pliegos ante la posibilidad de prestar el servicio de recogida de residuos de manera conjunta entre los cuatro municipios. Luego la preparación de la escuela comarcal de música para retomar el curso, en septiembre, con todos los cambios que vas teniendo cada día de circunstancia. 

¿Qué te transmitieron los alcaldes y alcaldesa de la comarca?

Su principal enfoque para el Consorcio ahora mismo es que sea útil. No hablaron de grandes expectativas, ni de volver a diseñar grandes proyectos ambiciosos para la comarca, sino que lo me comentaban era más bien una visión práctica de la entidad. Para que pudiera ser un punto de búsqueda de soluciones para los cuatro municipios. En distancias más cortas, alejándose a lo mejor de esa primera visión que tuvo el consorcio más grandiosa o más magnífica de grandes proyectos. 

¿Tú también piensas que el Consorcio no sirve para nada?

Los alcaldes no me han manifestado nunca la opinión de que el Consorcio no sirve para nada. Sí me han manifestado la sensación de que en algún momento el Consorcio dejó de ser un punto que les pareciese valioso para impulsar políticas para la comarca. A lo mejor, precisamente viene de que el Consorcio se quedó a la deriva pensando únicamente y exclusivamente en los cuatro grandes proyectos: el puerto de Garachico, el campo de golf de Buenavista, la regeneración de la costa de Los Silos y el Ecomuseo de El Tanque. 

Creo que los que entramos en el ámbito de la política municipal local en los últimos años, coincidiendo con la primera crisis y ahora con esta segunda situación, pensamos que el papel del Consorcio en los momentos de crisis y esa estrategia de los cuatro megaproyectos distancian la realidad de la gestión municipal. Yo ahora mismo estoy convencido de que las preocupaciones de los alcaldes y de la alcaldesa está más ceñida al contexto de qué va a pasar mañana.

¿Cuánto costará a la ciudadanía de la comarca tu cargo?

Es altruista. La presidencia del Consorcio es sin retribución. Ahora lo compagino con mi actividad profesional. Lorenzo tampoco cobró nunca ningún tipo de retribución. Es un cargo de carácter más simbólico. No es un cargo de gestión puro y duro y no tiene a día de hoy retribución alguna.

La presidencia del Consorcio no tiene retribución. Es algo simbólico

Ahora mismo no hay gerente. 

En los próximos meses la institución tendrá que tener un proceso de reflexión sobre cómo quiere estructurarse. Estoy convencido, por ejemplo, de que la prestación de servicios como el de recogida de residuos obliga a que alguno de los ayuntamientos o, entre los cuatro, se designe a algún técnico. Es decir, el Consorcio lo que no puede ser es un ente que se subrogue la responsabilidad de los ayuntamientos. Puedes canalizar peticiones, puedes llevar a cabo determinadas actividades ligeras, pero la gestión de un servicio como puede ser el de recogida de residuos requiere de una estructura capaz de gestionar esa prestación de servicio. 

Para eso los cuatro ayuntamientos y el Cabildo Insular de Tenerife tendrán que pensar en cómo quieren ir articulando cada uno de esos servicios. Tendrán que reflexionar sobre si se vuelve a incorporar la figura del gerente, sobre si se diluye y que cada ayuntamiento aporte técnicos o profesionales para cubrir las necesidades que se puedan tener en esos ámbitos… pero está claro que las cosas las hacen personas y si no tienes recursos humanos pues tampoco puedes ir más allá de los actos simbólicos y de tomar acuerdos en uno u otro sentido para pedir a otras instituciones apoyo o desarrollo de proyectos. 

Digamos que el Consorcio está en un punto de inflexión.

Creo que los tres alcaldes y alcaldesa hicieron una reflexión de que lo que querían realmente del Consorcio era un ente de respuesta. Ayudar a buscar soluciones a los problemas que ellos detectan en la comarca y que de alguna manera son transversales. Hay algunos debates que tenemos que tener como comunidad, como parte del territorio de la isla que no se han tenido, a lo mejor el Consorcio puede ser el foro para hablarlos. Hacía dónde queremos encaminarnos desde el punto de vista económico y ahí entra todo. 

Todo dependerá mucho de la voluntad de los alcaldes y alcaldesa porque el Consorcio siempre fue la herramienta cuando el problema era común, juntarse y que tuviera más peso la presión. El Consorcio nunca ejerce, porque además rompería entre comillas el equilibrio o esa especie de cortesía política que hay dentro del Consorcio. Nunca ejerce de líder de decisiones, todo lo que se acuerda dentro del consorcio es por consenso.

Lorenzo Dorta ha dicho que se marcha del Consorcio con los objetivos cumplidos, ¿qué opinas al respecto?

Los objetivos son los que él se haya impuesto. Si entendemos por objetivos del Consorcio los proyectos grandes de los que siempre se habló, pues se va con los objetivos relativamente cumplidos.

No es menos cierto que el campo de golf está, la regeneración de la costa de Los Silos pues medio está, faltarían otras; el Ecomuseo está también, le faltan… todos los proyectos es verdad que de alguna manera están, pero les faltan cosas. Sería injusto evaluar la capacidad que han tenido esos proyectos para transformar la comarca cuando tampoco han llegado nunca a estar completamente terminados.

Lorenzo Dorta, exalcalde de Garachico y expresidente del consorcio Daute-Isla Baja / Diario de Avisos

¿Te pones como objetivo terminarlos?

Sí, obvio. Pero los objetivos del Consorcio no son los objetivos del presidente. Intento entender el consorcio como un órgano colectivo. Los objetivos serán realmente los que marquen los alcaldes y alcaldesa en conjunto con la visión que pueda aportar el Cabildo. El consorcio además estás adscrito a la Consejería de Cooperación Municipal, varias de las consejerías del Cabildo forman parte del pleno del Consorcio, con lo cual hay muchos actores que tienen que opinar en cuáles son los objetivos que queremos establecer.

Esa tarea no la he querido plantear ahora porque no me parece el contexto. Estamos en un contexto de supervivencia en el que todo el mundo está esperando a ver qué sucede en las administraciones para evaluar cuál va a ser el impacto económico y social con el que nos vamos a encontrar en los próximos meses hasta que la vacuna esté operativa.

Los objetivos del Consorcio no son los objetivos del presidente

A mi sí me gustaría que hubiera un proceso más participativo en la nueva idea de comarca. En cuanto a comunidad, que pudiera haber más participación, que la gente pudiera aportar ideas, opiniones, puntos de vista, que valoremos incluso la posibilidad de la alternativa cero: a lo mejor en lo que tenemos que trabajar es con lo que ya está y no desarrollar nuevas infraestructuras. Pero todos esos procesos al final son complejos, requieren de una estructura de recursos humanos que te permita desarrollarlas y de la voluntad de las cinco administraciones. Creo que este año, al menos, no va a ser el año en el que abramos ese debate.

¿Qué pasará con la recogida de residuos sólidos comarcal?

Las nuevas leyes y el nuevo marco reglamentario hace que la recogida de residuos actualmente es sí o sí más cara. Los ayuntamientos vienen de tener una estructura de gastos con la recogida de residuos más barata. Pero más barata no porque sea más barata o porque haya sido una buena gestión, sino porque estaban recogiendo a día de hoy sin cumplir con todos los parámetros. Ese salto va a ser un salto que los ayuntamientos tendrán que decidir si lo dan o no lo dan.

Ahora mismo estamos en fase de revisión de los pliegos y de estudio del plan económico para el servicio y los alcaldes y alcaldesa tienen un papel difícil a la hora de reflexionar sobre ello, ponerse de acuerdo, alcanzar consensos y asumir el coste de lo que significa. Pasar de una recogida convencional con los parámetros de los contratos con los que venían desarrollando esos servicios a los nuevos parámetros… ni siquiera estamos siendo ambiciosos, estamos yendo a los parámetros mínimos y aún así hay un salto de coste que se tiene que asumir o no… esas cosas nos van a llevar los próximos meses seguro.

Se tiene que tomar una decisión porque si al final no va a ser una recogida conjunta, cada ayuntamiento tendrá que activar su mecanismo propio y sus propios pliegos y contratar con sus características y con sus necesidades y con lo que ellos consideren oportuno. Si alguno decide mantenerse en un contrato que no cubra al 100 % o que no cubra cosas que se tienen que cubrir de otra, pues probablemente eso rompa el consenso y haga inviable que sea el Consorcio el que lidere ese servicio. Tendría que ser cada ayuntamiento el que se sacuda esa situación.

¿Crees que existe sentimiento de comarca?

Creo que uno de los grandes fracasos es que nunca hemos conseguido generarlo. Nos identificamos con la marca Isla Baja, pero luego no lo defendemos. Sí, nos identificamos con él pero luego volvemos a la idiosincrasia de municipio. Los Silos versus cómo va Buenavista. Buenavista versus cómo va Garachico… y Garachico cómo va El Tanque. No lo sé, no tengo una opinión clara. Creo que incluso difiere según los temas.

No hemos conseguido generar sentimiento de comarca

Ahora mismo la actividad principal del Consorcio es la escuela comarcal de música. 

Es algo que también provocó lo que te decía, esa sensación de que en ocasiones el consorcio entraba en terrenos que de alguna manera igual no le eran propios. La escuela al final ha terminado digamos encontrando su espacio y creo que la vía es la que se encontró en Los Silos. El acuerdo, encontrar un espacio común de desarrollo y que la escuela y la banda encuentren esa capacidad de colaborar.

Hay una redundancia y es un debate difícil además. Hay gente que ya se ha acostumbrado a tener su proceso formativo musical dentro de la escuela y hay gente que prefiere hacerlo dentro de las escuelas de las bandas. Al final no tienen muy claro cuál es el modelo que está realmente respondiendo bien a las necesidades de la población y en algunos instrumentos incluso puede ser que estemos redundando.

¿Cómo definirías a cada uno de los alcaldes y alcaldesa de la comarca?

Es una reflexión que no había hecho. Macarena Fuentes gobierna con un pacto en Los Silos, acaba de aterrizar en la política municipal y no sé si el Covid le da un plus… para valorar lo que es su gestión y es algo en lo que obviamente como presidente del consorcio no voy a entrar. En cuanto a su personalidad, ya la conocía. Durante muchos años compartimos espacio en el pleno del Ayuntamiento de Los Silos y la relación siempre fue cordial, más allá de que mantuvimos siempre puntos de vista diferentes sobre muchos aspectos del municipio pero creo que fuimos capaces de hacerlo desde una cierta actitud cortés y cordial y eso ha permitido que a día de hoy sigamos manteniendo ese mismo talante en esta nueva etapa.

Fotos: Daniel Pinelo

A Antonio González Fortes, alcalde de Buenavista, lo conozco menos. El contacto con él siempre ha sido a raíz de las relaciones entre los ayuntamientos de Buenavista y Los Silos. Puedo decir que en el trato personal siempre ha sido correcto, siempre ha expresado lo que pensaba en cada momento incluso cuando eso ha significado confrontar posiciones sobre qué creíamos que era lo mejor para la comarca, pero repito que siempre lo ha hecho desde un punto de vista correcto y mi relación con él en ese sentido siempre ha sido fluida. Le deseo suerte porque la suerte de él será la suerte de la comarca.

Tenemos a Heriberto González, alcalde de Garachico. Quizás es de los que más experiencia tiene porque lleva más años gestionando su administración y la empató su condición de concejal. Lo tengo por un hombre práctico. Siempre me ha parecido una persona ágil en cuanto a la respuesta sobre cuál es su punto de vista sobre un tema concreto. En la relación personal siempre ha sido una persona exquisita. En su evaluación como gestor público, es su gente la que está revalidando su alcaldía y eso habla de que la gente de Garachico estará contenta con su gestión. 

Finalmente, está Román Martín. El alcalde de El Tanque que es evidente que ahora ha pasado a ser el alcalde que lleva ya unos años consolidando una mayoría. Si lo está consolidando será porque sus vecinos consideran que está gestionando adecuadamente sus quehaceres en el Ayuntamiento. En lo personal pues obviamente para mí es un amigo. Con él me une una relación especial. 

En líneas generales, con todos tengo un buen trato. Obviamente, no pensamos igual en todas las cosas o en las que nos han hecho coincidir en algún momento en cuanto a política se refiere. Pero con todos he tenido la suerte de poder gestionar esas diferencias con cordialidad y de una manera correcta, con lo cual a día de hoy podemos colaborar sin ningún tipo de problema ni de carga heredada de un pasado cercano.

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Licenciada en Periodismo por la Universidad de Sevilla. Comunicación institucional y gestión de redes sociales.