Al final del siglo XIX, Canarias era un puente tricontinental entre África, América y Europa. Aprovechando esta circunstancia, muchas empresas se fueron estableciendo en nuestro territorio, y muchos viajeros y científicos ponían rumbo a nuestras islas.

Los paisajes, la arquitectura, la naturaleza y la etnografía de nuestra tierra eran un reclamo para científicos, escritores y viajeros. Los datos recogidos se exponían en sociedades científicas de los países de nuestros visitantes y se divulgaban a través de libros. El interés por visitar Canarias, Tenerife y la comarca de Daute aumentaba. La necesidad de una información variada y precisa de nuestro territorio era ya necesaria.

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Alfred Samler Brown escribió y editó una guía; su título: Madeira, Islas Canarias y Azores (1). Este libro ayudó al turismo que venía a nuestras islas.

Lugares donde hospedarse, información para alquilar carruajes para carga y transporte, los lugares para contratar guías para visitas y excursiones, tener información de las temperaturas medias de nuestras islas a lo largo del año, y disponer de informaciones de lugares y edificios característicos de los municipios se podían encontrar en esta publicación.

De este libro–guía se realizaron trece ediciones. La primera se editó en 1889 y la última en 1932. Recorrer las islas de manera autónoma ya era posible y esto lo facilitó A. Samler Brown. Algunas de esas informaciones las hemos recogido de la edición que se publicó en 1919.

“En Garachico no hay pensiones, pero se puede conseguir cama con facilidad. En Los Silos no hay posada y en Buenavista el alojamiento tenía un precio de cinco pesetas” (2). Transcurridos casi cien años desde la edición de la guía, hoy tenemos una gran variedad de establecimientos hoteleros y de casas rurales, y seguimos manteniendo el valor añadido de nuestro entorno.

“Un carruaje para cuatro, más el equipaje de mano y tres caballos, y con destino a Garachico tenía un coste de setenta pesetas, y noventa si era ida y vuelta” (3). “Los carruajes no pueden ir más allá de Los Silos —comenta Samler en el libro—, pero se está construyendo una carretera a Buenavista” (4). Hoy los coches de alquiler y las guaguas sustituyen a esos carruajes.

“Para ascender a El Palmar se realiza por el camino real” (5). Hoy seguimos observando trozos originales de ese camino.  

Desde Tacoronte había un servicio de correo en guagua hasta Garachico a las 8:45, llegando a las 12:30 con una tarifa de diez pesetas. La vuelta desde el destino era a las 14:15″ (6). La frecuencia del transporte público ha aumentado y la longitud del trayecto desde Tacoronte a Buenavista ha variado en los treinta últimos años. Ya no atravesamos el barrio de La Vera del Puerto de la Cruz, la entrada a San Juan de La Rambla y Santo Domingo ya no la realizamos, al igual que no entramos en los cascos de Icod de los Vinos y Los Silos, ni el barrio de El Guincho, después de la construcción del túnel.

“Se pueden realizar excursiones a la Punta de Teno y a El Carrizal” (7). Actualmente existen empresas, alguna de ellas pioneras, que realizan actividades relacionadas con la naturaleza; potenciando un turismo activo.

“En el libro se recogen datos de la población que había en cada uno de los municipios de la zona de Daute: Garachico 2.929, Los Silos 1.451, Buenavista 2.113 y El Tanque 1.189 habitantes” (8). Ciertamente, hemos crecido en el número de habitantes, pero de forma proporcionada.

En la guía se recoge la trágica erupción del año 1706 en Garachico y se detalla el cambio de uso de dos de los conventos: uno escolar y el otro hospitalario.

“Y más allá de Garachico la carretera atraviesa la ladera de lava y continúa por una llanura fértil, donde se cultiva una gran cantidad de caña de azúcar para la fábrica ubicada en Daute, y en Buenavista aún se cultivan unos buenos viñedos” (9). Los cultivos tradicionales se siguen manteniendo aún en este siglo XXI.

El autor nos sugiere algunas recomendaciones: “A las montañas se recomienda llevar guías, en los caminos reales se puede prescindir de ellos” (10). Y sobre el cultivo del plátano recoge una información que escuchó en la isla: “esta fruta es ciento treinta y tres veces más productiva que el trigo, y catorce veces más que las papas”. Además de afirmar que “una vez cocinado o secado, el plátano es muy digestivo”. (11). Yo mientras trabajé en Los Silos los probé; y acompañaba bien a ciertas comidas.

Pero no todo es descripción e información de la zona. En otras ocasiones, los escritores inspirados en el paisaje, la historia de la comarca y las tradiciones construyen un texto literario. La ficción y la historia se dan la mano en el entorno de don Cristóbal de Ponte y sus hijos hace algunos siglos y surge una novela. Pero ese relato lo dejaremos para el mes siguiente.

  1. Madeira, Islas Canarias y Azores Alfred Samler Brown, O. M. 2002. 1º edición en español. Editado por el Cabildo Insular de Gran Canaria (traducción de la 11º edición en inglés. 1919).
  2. Ibídem (pág. 478). (3) Ib. (pág. 482). (4) Ibi. (pág. 476). (5) Ib. (pág. 478). (6) Ib. (pág. 486). (7) Ib. (pág. 478). (8) (9) Ib. (pág. 477 – 478). (10) Ibi. (pág. 439). (11) Ib. (pág. 133).

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