El corte de la TF-5 entre San Juan de la Rambla y Los Realejos ha generado malestar entre los vecinos de la comarca de Daute, sobre todo entre aquellos que se han visto obligados a tomar el desvío por La Guancha y Los Realejos para poder ir a trabajar. Las colas, el estado de la carretera e incluso el propio miedo a tener un accidente han obligado a estos usuarios a cambiar sus rutinas de desplazamiento, aunque en ocasiones no ha sido suficiente por el colapso de la TF-342.

Andrés Gorrín, de Garachico, trabaja en Los Realejos y admite que “mientras que antes tardaba media hora en llegar a su puesto de trabajo, ahora tarda en torno a una hora y media”. Además, considera que “la carretera no es segura, es estrecha, tiene muchas curvas y además está deteriorada”.

A esto se le suma la circulación de grandes camiones que, debido al tamaño de los remolques, se ven obligados a ocupar en ocasiones los dos carriles: “Se han formado verdaderos caos y yo, por lo menos, paso nervios cada vez que lo veo“. Las obras, que inicialmente iban a durar alrededor de una semana a partir del 7 de mayo y que ya superan los 15 días, aún no tienen fecha final prevista.

Davinia Fuentes es natural de Genovés, aunque ahora vive en El Sauzal y pasa consulta en Garachico y El Tanque. “Al principio tenía que salir media hora antes de lo habitual, y en varias ocasiones llegué tarde por las colas causadas por algún accidente o avería”, comenta. Desde hace una semana y ante la incertidumbre de lo que se podría encontrar cada día, decidió quedarse con la familia en la Isla Baja.

Al igual que Andrés, critica que la carretera no está preparada para soportar la afluencia de tráfico que tiene ahora mismo: “Es estrecha, no tiene arcén, la velocidad limitada está entre 40-50 km/h y los accesos a la misma no son del todo buenos”. Además, comenta que “hay muchos compañeros de la zona que antes venían a trabajar en moto y que ahora, por el miedo a tener un accidente, se trasladan en coche”.

Según los vecinos, desde que entró en vigor la restricción horaria que prohíbe la circulación de vehículos con peso máximo autorizado superior a 3,5 toneladas entre las 7 y las 10 de la mañana, así como el paso de ciclistas en cualquier horario, la situación ha mejorado. No obstante, coinciden en que es necesario y urgente que abran ya uno de los carriles de la TF-5 y confían en que se cumpla la previsión del Cabildo de Tenerife de hacerlo la próxima semana.

Las empresas también se han visto afectadas

Decenas de empresas de la Isla Baja han tenido que adaptarse a las circunstancias, aunque para algunas ha resultado más sencillo que para otras. Para los conductores de vehículos pesados, como los tráiler, “ha sido una verdadera odisea”, comenta un vecino, “porque hay gente que aun viendo que nos cuesta coger las curvas no paran y nos obligan a maniobrar, como si girar un vehículo de 15 metros en curvas cerradas fuera tan sencillo”.

Lo mismo ocurre, por ejemplo, con las guaguas. A la dificultad para circular se le suma el aumento del gasto en gasolina, así como la limitación de trayectos por falta de tiempo lo que se traduce en pérdidas económica para algunas empresas de la comarca de Daute dedicadas al transporte de mercancías o alimentación, como los plátanos.

“Estamos perdiendo de media dos horas diarias de nuestra jornada laboral solo con los trayectos“, comenta Daniel de León, propietario de una asesoría telemática en la Isla Baja. Sin embargo considera que la situación podría haber sido peor: “Porque estamos inmersos en una crisis, si nos coge en plena producción podría haber sido un desastre total”.