El coronavirus ha dado la vuelta a un sinfín de refranes. A un sinfín de guiones escritos. Los cambios repentinos de guion tienen sus detractores a los que no les gusta salirse de la rutina y de los finales lógicos de cuentos de princesa. No nos ha quedado más remedio que hacerlo y el papel pautado ha llenado las papeleres. No sé si de contenedores de reciclaje azul o no.

‘Correr, ahora, es de valientes’, retumbaba en mi cabeza continuamente podría ser un buen título para esta peli. Suena épico mientras hacía lo propio por la avenida de Garachico este domingo 3 de mayo.

Me sentí más libre que nunca podemos incluir a un personaje secundario: el deporte. Sanador de quebraderos de cabeza y válvula de escape de esta realidad propia de ciencia ficción, la sensación del aire ensalitrado cortando suavemente mis brazos y mi cara fue muy placentera, y ver el mar tan quieto y cristalino me pareció una estampa digna de un final de película. ¿Demasiado previsible? Quizás.

Refranes que se dan la vuelta, otros que cobran aun más significado: son literales. Expresiones de aquí y de allá que se adaptan a una realidad nunca antes pensada. “Only locals” es ahora más que nunca una verdad. Ya lo decía mi compañero Daniel Pinelo en redes sociales. Solo los de aquí pueden danzar con las olas. No se admiten foráneos así que uno de fuera no te quitará la ola.

Como si se tratara de una chica en un baile. Pero ese guion no me gusta. Demasiado chapado a la antigua. Cambiemos de secuencia. “¡Corten!”.

El compañero de El Día, Raúl Sánchez, le dio la vuelta a otro refrán: “pueblo chico, infierno grande”. Ahora podemos presumir de tamaño porque nos permite ser más libres pero seguimos siendo infierno grande. No nos quitemos sambenitos. Tenemos un guion que en algo nos favorece. Aunque creo que algunas instituciones no se estudiaron bien su papel y cometen errores incesantemente en las escenas en la cinta llamadas fases y confunden a los espectadores. No paran de preguntarse si el director de la película sabe lo que está haciendo.

“Presumir de tamaño nos permite ser más libres”

Soy de las que me gustan que los guiones me sorprendan pero no a cualquier precio. No me gustan las muertes inexplicables, ni tampoco las despedidas vacías. Por todo esto y más, la película ‘Correr, ahora, es de valientes’ no se llevará mi máxima puntuación en Film Affinity y no estará en mi lista de Netflix.

Parece que nos hemos adaptado a los diálogos en los que la empatía es la protagonista. Todos entendemos la situación del otro porque estamos en una muy parecida. ¿Sería necesario un flashback para recordarnos antes? Nuestras necesidades eran otras e incomprendidas casi siempre. Hace 50 días, “mal de todos, consuelo de tontos” era una excusa barata para no poner solución a nuestros problemas. ¿Hacemos un spin-off de ‘Correr, ahora, es de valientes’?

Espero un cambio de guion en este largometraje más bien enormemetraje: casi 50 días. Un giro que me deje sin aliento, me dé un chute de adrenalina para afrontar la secuela de esta mala primera parte.

Si hacemos caso al refranero, “segundas partes, nunca fueron buenas”. Pero ya estoy dispuesta y tengo la entrada reservada para ver qué nos depara este cambio de guion en nuestras vidas: “bien está lo que bien acaba”.

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Licenciada en Periodismo por la Universidad de Sevilla. Comunicación institucional y gestión de redes sociales.