Han pasado 11 días desde que el Gobierno de España decretó el estado de alarma por la crisis sanitaria del coronavirus. Mientras cada día el número de contagios y fallecidos aumenta también crece el número de altas que llegan ya casi a las 4 mil, estando Madrid a la cabeza de ambas listas. Aunque, si existe algo más duro que estas cifras es estar viviendo el confinamiento a casi 2 mil kilómetros de las familias, como es el caso de varios vecinos de la comarca de Daute.

“Madrid ha pasado de ser una ciudad que no dormía a estar desolada”, así lo ha descrito a DAUTE DIGITAL Chiara Martín (31 años) nacida en Garachico y residente en la capital a unos pocos minutos de la Puerta de El Sol. “Quien conoce esta ciudad sabe que es ruido y tránsito las 24 horas de los 7 días de la semana, ahora es muy triste y da hasta miedo”, así lo explica la joven y admite que intenta no saturarse con la información de los medios “para evitar entrar en pánico”.

“Esto nos ha servido de unión y de apoyo entre nosotros”

Ante la imposibilidad de realizar teletrabajo hubo un momento en el que se planteó volver a Tenerife: “El cuerpo me pedía estar con los míos, pero luego pensé en el peligro no solo para mí, sino para mi familia, y ahí es cuando decidí quedarme aquí”. Gracias a esto, Chiara ha descubierto la parte bonita de este confinamiento: “Hasta el momento habíamos coincidido muy poco con los vecinos y ahora los ves hablando a través de los balcones, con música, con gestos de solidaridad… Esto nos ha servido de unión y de apoyo entre nosotros”.

Al igual que para ella, las 19:58 es la hora favorita de Esther Cejas (24 años), María Hernández (25 años) y Adrián Rodríguez (25 años), de Los Silos, Garachico y Buenavista, respectivamente: es cuando se sale a aplaudir. “Vivimos en un 12º con mucha visibilidad y a pesar del frío o de la lluvia cada vez hay más gente”, comentan. Según María, sospechan que como ellos “hay un montón de vecinos que esperan con ansias a que llegue este momento” que junto con las risas de ver la cola del supermercado desde arriba hacen las tardes más amenas.

Para la silense, “la peor parte es no estar con los tuyos”, pero insisten en que “deben estar tranquilos porque en su caso están siguiendo estrictamente las medidas estipuladas”. “Nosotros nunca valoramos el hecho de volver a casa porque creemos que tenemos que protegernos y proteger a nuestras familias”, aunque les gustaría estar aquí. Al igual que su compañero, se encuentra trabajando desde casa y aparte mata el tiempo haciendo un poco de deporte, pintando y dibujando, hablando con amigos y jugando a juegos de mesa.

“De vez en cuando nos despierta el sentimiento de que si estuviéramos en casa sería diferente”

No es el caso de María, que al dedicarse a la fisioterapia ha tenido que suspender sus citas. “De vez en cuando nos despierta el sentimiento de que si estuviéramos en casa sería diferente”, pero se mantiene optimista “porque al menos están los tres juntos”. Ella considera que “si tiene que llegar el virus que llegue, que lo afrontaremos de la manera más madura y responsable posible” y si no “seguiremos cumpliendo las medidas estrictamente porque a pesar de que no seamos grupo de riego, somos potencialmente transmisores”.

Esther, María y Adrián.

La situación es muy diferente para Josuan González (21 años), estudiante de 4º de derecho en la Universidad Autónoma y natural de El Tanque. En su caso vive solo en una residencia de estudiantes y durante esta cuarentena ha aprovechado para adelantar su Trabajo de Fin de Grado. Después de casi dos semanas de confinamiento el pasado lunes 23 salió a comprar: “Fui con guantes y mascarilla, cuando llegué tiré las bolsas y puse la ropa a lavar”.

“Lo primero es la salud y acabar con esta pandemia”

La gente considera que está loco por quedarse en Madrid por cómo está la situación: “Yo creo que locos son los que salen de aquí, yo no estoy dentro de la población de riesgo, pero en mi familia, como en casi todas, hay personas a las que sí que puedo poner en peligro con mi comportamiento”.  Y es que a pesar de que ya tenía fecha de graduación tiene otras prioridades: “Tenemos que tener calma, tranquilidad y paciencia que lo primero es la salud y acabar con esta pandemia”.