Sergio durante su paseo diario el pasado sábado 21 de marzo. Autor: Andrés Lemus

El cielo de Garachico amanece lluvioso en la mañana de este martes 23 de marzo y Sergio Afonso, un vecino muy querido del pueblo, mira desde la ventana. Aunque él no lo diga su madre, Pili Afonso, sabe perfectamente lo que está pensando: “Hoy no voy a poder ir a la plaza”. Para este joven de 35 años y diagnosticado con un trastorno del espectro autista (TEA) la plaza de La Libertad es su lugar favorito.

Antes de que la cuarentena obligara a la gente a confinarse, Sergio seguía todos los días la misma rutina: sobre las 17.00 horas llegaba a casa después de pasar la jornada en la Asociación APANATE en La Laguna, se comía su bocadillo y se iba a la plaza. Allí saludaba a algunos vecinos, a otros los abrazaba y quizás se le escapaba alguna palabrota, pero estas pasan ya desapercibidas para quienes lo conocen.

Lo que en ese momento era algo cotidiano se ha convertido en un anhelo no solo para el joven, sino para muchas personas que echan en falta el cariño y la inocencia de este garachiquense. 

GARACHICO….HISTORIAS DE UNA CUARENTENA…las personas con autismo tienen que salir un ratito a la calle….en el caso…

Gepostet von Andres Lemus Rodriguez am Samstag, 21. März 2020

Su madre cuenta que los primeros días de aislamiento no fueron fáciles: “Fue horroroso, se levantaba muy temprano y no nos dejaba dormir”. Sin embargo, esto duró poco: “Ahora mismo se está portando muy bien y cada día parece que va a mejor, la verdad es que no me lo esperaba”. Según Pili, estos días ha estado entreteniéndose con revistas, periódicos y películas, algo que no hacía antes, y por supuesto con sus salidas.

“Si no le permitieran salir estaría más desorientado”

Tal y como se publicó el pasado viernes 20 de marzo en el Boletín Oficial del Estado (BOE) y según el Real Decreto 463/2020, “se habilitan a las personas con discapacidad, que tengan alteraciones conductuales que se vean agravadas por la situación de confinamiento, y a un acompañante, a circular por las vías de uso público, siempre y cuando se respeten las medidas necesarias para evitar el contagio”. Para Pili es un alivio: “Gracias a eso porque seguro que si no estaría más desorientado”.

Mientras su madre cuenta a DAUTE DIGITAL cómo está siendo esta experiencia, Sergio no pierde detalle: “El jodido está al lado mío porque sabe que estamos hablando de él”. Según nos cuenta, el nerviosismo le afecta bastante, por lo que la familia está intentando tomarse esta situación con la mayor calma posible. “Cuando le dan sus crisis no hay quien lo aguante, porque chilla y me desespero, por eso necesitamos estar tranquilos y que él sienta que no ha cambiado casi nada”, admite.

“Si Sergio es capaz de resistir ustedes también”

En la plaza de La Libertad no se ve ni un alma, la lluvia ha dejado tras de sí pequeños charcos que permanecen intactos, nadie los va a pisar. De lejos se escucha algún coche, unos pocos pájaros cantan, pero en general el silencio se ha adueñado de los espacios públicos. Ante este paisaje triste, Pili no se sobrecoge: “Son momentos duros para todos, pero a nosotros Sergio nos ha demostrado que es capaz de resistir y si él puede ustedes también”.