Desde las 14.15 del viernes a las 20.00 horas del sábado duró el rescate de un senderista búlgaro en el barranco de Los Carrizales, en Buenavista del Norte. Un amplio dispositivo fue necesario para evacuar al hombre de 30 años que había sufrido una fractura de tibia y peroné en su pierna derecha al caer deslizándose por un tobogán del barranco y chocar con una piedra de fondo.

El rescate había comenzado el viernes por la tarde por los Bomberos del Consorcio de Tenerife y un helicóptero de rescate del GES, pero se estaba complicando debido a las condiciones climatológicas adversas y a la orografía del barranco. Por ello, el 1-1-2 solicitó a las 17.30 h la ayuda de los agentes del Grupo de Rescate e Intervención en Montaña de la Guardia Civil (GREIM).

Una vez los agentes del GREIM se presentaron en el terreno y cuando se disponían a iniciar el camino por el barranco para llegar hasta el accidentado, recibieron el aviso de que se había decidido modificar el operativo inicial de rescate —previsto en helicóptero— debido a las adversas condiciones climatológicas con fuertes rachas de viento y a la dificultad del abrupto terreno del barranco de Los Carrizales. Todo ello, unido a las lesiones del accidentado.

Finalmente, se decidió que tres bomberos del Consorcio del Parque de Icod pasaran la noche dentro del barranco junto al senderista ya que aún se encontraban en una zona seca, abrigada y segura. Debido a la corpulencia y envergadura del accidentado, los recursos de emergencia no vieron factible ni seguro iniciar una evacuación durante la noche.

Un “vikingo” de 130 kilos

“Era como un vikingo, un pedazo de hombre de la hostia”. Así de claro definió uno de los agentes del GREIM que participaron en el rescate la corpulencia del senderista búlgaro, con un peso de 130 kilos y una estatura bastante considerable. Tino Montes explicaba en declaraciones a Cope Canarias que el turista “contrató a un guía que estimó oportuno que podía hacer el barranco”. “El guía tendría que saber su capacidad técnica, pero no sabemos si era un experto barranquista aunque fuera pesado”, afirma.

A primera hora de la mañana del sábado, 6 componentes del GREIM de la Guardia Civil, 8 bomberos (4 del Parque de Icod de los Vinos y 4 del Parque de San Miguel), 5 bomberos voluntarios de Santiago del Teide y 10 miembros de Cruz Roja, entre los que se incluía una enfermera para prestar la primera asistencia al accidentado,iniciaron el rescate de evacuación del accidentado, descendiéndolo rapel a rapel y resalte a resalte del barranco.

Sobre el mediodía, tras dos intentos fallidos de aproximación de los helicópteros de rescate de la Guardia Civil y del GES por las fuertes rachas de viento, se decidió continuar hasta la playa de Los Carrizales “con el extenuante porteo de la camilla”, resaltan desde la Benemérita.

Cuando llegamos al final del barranco, el hombre no se lo podía creer

“Todos arrimaron el hombro como ninguno. Cuando llegamos al final del barranco, el hombre no se lo podía creer”, cuenta Montes, que reconoce que, “cuando el herido se dio cuenta de que algo iba mal y que había que bajar hasta la playa, se desmoralizó”. Por ello, la médico de sala del 1-1-2 autorizó a la enfermera de Cruz Roja a administrarle suero y analgesia.

En la playa, una embarcación de Cruz Roja y otra de los Bomberos Voluntarios de Santiago del Teide aguardaban la llegada para evacuarlos por mar hasta el puerto de Los Gigantes.

Finalmente, alrededor de las 8 de la tarde del sábado, el dispositivo organizado para rescatar al accidentado conseguía finalizar la operación con éxito al lograr evacuarlo “con infinidad de dificultades” hasta el puerto de los Gigantes, donde una ambulancia medicalizada aguardaba para su trasladado a Hospiten Sur.

Tino Montes subraya la extrema dificultad del rescate, donde muchas pozas del barranco llegaban a cubrir por completo a los efectivos de emergencia. “Se salvaban poniendo cuerdas guías bastante altas; la camilla iba salvando el agua y luego la descendíamos”, apunta. El rescate finalizó con éxito gracias al entrenamiento de los agentes “y de prepararte para lo peor, que al final suele ser esto: encontrarte con una persona de 130 kilos que llega a alcanzar los 150 al sumarle una camilla mojada“.

Codirector de DAUTE DIGITAL y redactor en COPE Canarias. Grado en Periodismo por la Universidad de La Laguna y Máster en Innovación en Periodismo por la Universidad Miguel Hernández de Elche.

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