Se apaga la luz

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Hace unos días me encontré con una canción que me venía del pasado. Caminaba por las calles de mi pueblo y Serrat, en mi mente, me recordaba Los fantasmas de Roxi, aquel cine de reestreno, en el que se daba una película después del obligatorio NO-DO y tenía cantina con refrescos y galletas. Estaba situado frente a la barcelonesa plaza Lesseps. Los personajes de las películas habían quedado encerrados entre sus paredes. Recordé el cine Bencomo, los galletones Gabusa y el refresco Tim… Vinieron a mi cabeza los inolvidables gritos de Drácula, las aventuras del último Mohicano o los cuplés prohibidos. Son los fantasmas del pasado que vienen siempre a visitarnos. En mi caminata tarareaba, justo al pasar por el Bar La Luz: “Son los fantasmas del Roxi / que no nos dejan en paz…”

Sonreí, me di cuenta de que La Luz se apagó hace unos días, espero que para encenderse pronto otra vez. Los pueblos no somos solo una calle, una plaza, un establecimiento oficial… Somos también el bar, el hotelito, la tienda de la esquina, el supermercado y la churrería Apolo XII… Se borran del paisaje espacios que han formado parte de nuestras vidas, lugares en los que hemos podido hablar, encontrarnos, escuchar una hilarante conversación, contar un secreto a un amigo, sonreír ante la ternura de un niño al que se le cae un helado…

Un pueblo vacío se aburre, se adormece

Recuerdos de cuando era yo pequeño y el bar era más grande me vienen a la memoria. Domingos por la tarde viendo jugar al billar a los mayores, mientras saboreaba una bola de helado de almendras. Fiestas, navidades, días de Reyes… Muchos años La Luz se ha mantenido como un faro del pueblo.

¡Qué sabor dejan algunos lugares y hechos en la mente!

Pasan los tiempos, pasa la vida, pasan las personas. Los paisajes cambian, las modas y los modos se transforman, pero los lugares siguen necesitando gente, bullicio, ajetreo.

Un pueblo vacío se aburre, se adormece. Languidecen las ideas y se marchitan. Un pueblo necesita sentir el pulso de la vida.

No podemos pasear solamente con los fantasmas del pasado.

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