Lejos de la bulla que inunda Santa Cruz durante los grandes días de Carnaval, aún hay rincones que han sabido guardar o rescatar, según el caso, las tradiciones de estas fiestas. Ocurre con la Piñata de Teno Alto, el Entierro de Sansunino de Garachico o el Cho Perico de Los Silos.

Es precisamente la Villa silense el último pueblo en sacar del olvido una de sus celebraciones etnográficas más importantes de cuantas se celebran a lo largo del año y que sucedía cada Martes de Carnaval.

Ernesto Rodríguez Abad y los Amigos de la Sardina rescataron la tradición de Cho Perico en 2013

Recuperar la figura de Cho Perico ya rondaba desde hace mucho tiempo por la cabeza de Ernesto Rodríguez Abad. De hecho, el director del Festival Internacional del Cuento llevó a cabo años atrás el Rastrillo de Cho Perico, en un primer intento por rescatarlo del baúl de la desmemoria.

Pero no fue hasta 2013 cuando Ernesto y la Asociación de Amigos de la Sardina se dieron la mano para traer a Cho Perico de regreso al Carnaval de Los Silos. Desde aquel Martes de Carnaval de hace 5 años, la tradición no ha parado de sumar adeptos y ya es una constante ver el casco de la Villa repleto de espectadores y de niños que corren detrás del protagonista del día.

Ernesto R. Abad y los miembros de Amigos de la Sardina, junto a las voluntarias de Cáritas, al comienzo del Cho Perico

Vecinos como Carmensa, Rufino, Fernando o Bonosa fueron claves para poder recuperar la fiesta. Ellos recordaban ver al último Cho Perico, don José Dorolita, salir desde su casa en el Calvario y asustar a los más pequeños. Fue hace más de 60 años, allá por la década de 1950.

Hay similitudes del Cho Perico con rituales de Carnaval en Sudamérica

Ropa de faena  de agricultor platanero, gorro de periódicos viejos rematado con plumas de gallinas y su caña con ortigas como elemento más característico. No se puede concebir a Cho Perico sin la vida del campo. “El disfraz se adquiere para ponérselo, sino que es el propio ‘loco’ del Carnaval el que utiliza recursos de la naturaleza para convertirlo en un juego rudimentario que da nacimiento al teatro y a todo el mundo del espectáculo”, explica Rodríguez Abad.

El escritor ve también mucha similitud de Cho Perico con algunos rituales carnavalescos de Sudamérica, especialmente, en Perú y resto de la región andina. “Hay pueblos de pastoreo donde se usan mucho estos rituales de Carnaval de atacar con hierbas y acorralar a la gente. Viene a hacer como una especie de agradecimiento a la tierra y para subvertir el orden, donde el más desgraciado es quien tiene el poder y persigue al resto; se busca que el Carnaval sea algo corrosivo”, detalla.

El presidente de la Asociación Amigos de la Sardina, ‘Toba’ Morales, junto a la placa que desde 2017 recuerda en el Calvario la zona desde donde salía el último Cho Perico

Desde la Asociación Amigos de la Sardina no ocultan se satisfacción por haber contribuido al rescate de Cho Perico. Cada año va a más y esperan seguir trabajando para, en el futuro, recuperar también las figuras de Felipe el Herrero y Juanillo Ratón, que acompañaban a Cho Perico en su cita del Martes de Carnaval, al menos, en los últimos años.

Para el presidente de la Asociación que desde hace años organiza el Carnaval silense, hay que diferenciar la parte más emblemática de la parte comercial. Cristóbal Morales, Toba, recuerda cómo Carmensa y Rufino contaban el recorrido que hacía Cho Perico desde su casa en la calle La Estrella, junto al Calvario, subiendo hasta el guachinche de Felipe Rabia. Allí le esperaban los niños, que salían corriendo delante de él por todo el pueblo. En la bodega de los Dorta, cerca de la plaza de la Luz, se hacía un descanso para beber el vino nuevo, pero los niños tenían que esperar por fuera porque no podían entrar.

El número 43 de la calle La Estrella, junto al Calvario, fue la casa del último Cho Perico, José Dolorita

Ahora la tradición de Cho Perico se ha dulcificado. Ya no lleva ortigas y su presencia se ha multiplicado por cinco. El motivo, los tiempos cambian y ahora el ritmo lo marcan las decenas de niños que se concentran ese día en Los Silos, con lo que el esfuerzo físico de los hombres (y deportistas) que encargan a Cho Perico se intensifica.

Más Carnaval tradicional

Pero el Cho Perico no ha sido el único elemento tradicional que los Amigos de la Sardina han recuperado para el Carnaval del pueblo. Ese mismo día, se reparten torrijas y chocolate, las llamadas “viandas”. Y el sábado anterior tiene lugar el Baile de la Mascarita. Se ha mantenido el escenario, el patio del convento de San Sebastián, y los músicos, la banda Nueva Unión. La tradición mandaba quitarse las máscaras llegada la medianoche, pero siempre había una persona que no daba a conocer su identidad. A día de hoy, sigue habiendo una mascarita que no falta a la cita y a la que nunca se la reconoce.

El Baile de la Mascarita sigue realizándose en el lugar donde fue concebido, el patio del ex convento de San Sebastián
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Codirector de DAUTE DIGITAL y redactor en COPE Canarias. Grado en Periodismo por la Universidad de La Laguna y Máster en Innovación en Periodismo por la Universidad Miguel Hernández de Elche.