Desde el mes de agosto de 2008 se erige en la costa de Los Silos lo que se ha convertido en uno de los símbolos del municipio y la comarca de la Isla Baja, la escultura natural del esqueleto de una ballena de alrededor de 15 metros de largo. Esta escultura pretende ser un homenaje a los grandes viajeros del océano, un símbolo de la conservación del mar y un medio para garantizar su supervivencia

Desde ese momento muchas leyendas, comentarios y opiniones han rodeado a este singular proyecto único en la isla de Tenerife y en la provincia de Santa Cruz de Tenerife. Desde que fue una ballena que varó en la costa de Los Silos, hasta que murió por el choque contra una embarcación o que continuamente sufre sabotajes; todo ello, nada más lejos de la realidad.

Las aguas marinas de Canarias son una de las zonas del mundo, donde mayor diversidad de cetáceos se ha observado. Su importancia viene dada no solo por su variedad, sino también por su cantidad. Esta riqueza se debe a una combinación de factores como son las características físicas y biológicas existentes como la temperatura y la tranquilidad de las aguas, la profundidad y el relieve submarino, la abundancia de alimento… Todo esto hace que nuestras aguas estén consideradas como destino preferente para la observación y el estudio de cetáceos a nivel mundial.

En Canarias, los científicos han identificado hasta la fecha 30 especies diferentes de cetáceos de las 80 conocidas en el mundo, lo que supone un 34 % de la diversidad mundial y convierte a este lugar en casi único para la observación de estos grandes animales.

Los cetáceos con dientes u odontocetos son los más frecuentes en las islas. Especies como el delfín mular (Turciops truncatus), el calderón tropical (Globicephala macrorhynchus) y el cachalote (Physeter macrocephalus) se pueden ver durante todo el año. Otras especies, entre las que se encuentran el rorcual tropical (Balaenoptera edeni), la orca (Orcinus orca) y la ballena azul (Balaenoptera musculus) tienen carácter estacional y se han podido observar a su paso por las islas durante sus migraciones alimenticias.

El animal fue encontrado flotando al sur de Gran Canaria

Nuestra ballena fue una hembra de rorcual boreal (Balaenoptera borealis) también conocido como rorcual norteño, uno de los animales más grandes del planeta: en vida llegó a medir unos 16 metros y pesó alrededor de 20 toneladas. Fue una gran ballena viajera que cada año recorría las aguas entre los trópicos y los fríos polos, donde se reproducía al llegar el verano. Su cadáver fue localizado flotando en aguas cercanas al sur de la isla de Gran Canaria y llevada a tierra para estudiar las causas de su muerte, para posteriormente recuperar su esqueleto con el objetivo de ser expuesto en el charco de la Araña. Aunque previamente se barajaron varios lugares de la isla, entre ellos el puerto de Santa Cruz y otros lugares emblemáticos de municipios costeros, la decisión final de hacerlo en Los Silos tuvo mucho que ver con el empeño de un grupo de personas con el objeto de poner en valor nuestra costa.

Aparentemente falleció por causa naturales, derivadas de la presencia de numerosos parásitos intestinales en su tracto digestivo, según indica la necropsia realizada por miembros de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y Canarias Conservación.

El proyecto fue presentado por Global Nature y Canarias Conservación

El proyecto fue presentado al público en el Museo de la Naturaleza y el Hombre de Santa Cruz de Tenerife el 20 de septiembre de 2007, a cargo de la Fundación Global Nature, entidad internacional especializada en el estudio, divulgación y conservación de la naturaleza y el medio rural, quienes lideraron el proyecto de recuperación y restauración del esqueleto para su exposición pública. Y por Canarias Conservación, organización formada por especialistas en el estudio y conservación de cetáceos, quien fue la encargada de la primera fase del proyecto donde se realizó la recuperación de todas y cada una de las piezas originales que formaban el esqueleto de este gigante del océano, no sin dificultades por sufrir un pequeño acto de sabotaje en las instalaciones donde se realizaban los trabajos de restauración, que derivaron en daños en algunas piezas óseas.

La instalación y exposición al público formando una escultura de la naturaleza con esta pieza única a nivel nacional fue vista como una oportunidad única por el equipo de gobierno del Ayuntamiento de Los Silos y algunos empresarios locales que apoyaron la propuesta, aportando medios económicos y materiales: Caja Siete, Hotel Luz del Mar, Ferretería Jaca y el Gobierno de Canarias, entre otros.

Una vez recuperadas y restauradas todas las piezas, comenzó el ensamblaje, donde participaron biólogos, artistas, arquitectos y ambientalistas de diferentes organizaciones y empresas, para poco a poco ir montándolo sobre los dos pilares de hormigón que sostienen la escultura.

Después de algo más de un año de trabajo, en agosto de 2008 se inauguró ante los medios de comunicación y las autoridades locales, siendo un acontecimiento importante en el municipio. La inauguración se acompañó de diversos actos relacionados con la conservación de la vida marina, tales como charlas, talleres y actividades de educación ambiental.

En el momento de su presentación, al parecer en la Unión Europea tan solo existían dos esqueletos de esta especie expuestos al público, uno en el Natural History Museum de Londres y el nuestro en Los Silos. Lo que le da un importante valor científico a este proyecto. Además, la escultura cuenta con un detallado estudio osteológico que le da valor como pieza museística y el equipo que ha participado en su recuperación, estudio depositado en el archivo municipal del Ayuntamiento de Los Silos y el Museo de la Naturaleza y el Hombre de Santa Cruz de Tenerife.

El efecto del salitre, el sol, la lluvia y el viento hace mella cada día sobre las capas de fibra que recubren todos y cada uno de los huesos, por lo que en el verano de 2014 fue necesaria la restauración y recuperación de la misma. Estos trabajos fueron realizados por el equipo de Birding Canarias, formado en su mayoría por vecinos de la Isla Baja y el equipo de profesional de pinturas Rafael López, también de Los Silos, y la financiación de Turismo Tenerife y el propio Ayuntamiento.

La instalación de la escultura motivó la celebración del primer Festival Boreal

Fue esta escultura la que en septiembre de 2008 motivó la celebración del primer Festival Boreal, contando con la colaboración de numerosos artistas locales, empresas y vecinos de la comarca. El Festival fue organizado con rotundo éxito y reconocimiento a nivel regional y nacional por el equipo de la empresa Birding Canarias hasta el 2015, año en que fue relevado por otra empresa. Inicialmente, el Festival Boreal surge para implicar a la gente más joven de la comarca en la conservación de esta escultura natural y ponerla en valor como símbolo comarcal, por el temor de los creadores ante posibles actos de vandalismo. Sin embargo, nunca ha sufrido el más mínimo desperfecto. Todo lo contrario, sus habitantes la han sentido como una parte más del pueblo, dando una lección de civismo y respeto por el entorno y el medio natural. Desde su inicio, la idea fue crear un festival referente en torno al medio ambiente, el arte y la música, así como para fomentar el turismo cultural en la comarca, servir de plataforma para bandas de música locales y dinamizar la economía de la zona.

Inauguración de la escultura en agosto de 2008

La ballena de la costa de Los Silos, como así le gusta llamarla a la mayor parte de la gente que vive en este rincón de Tenerife, se ha convertido en un auténtico símbolo para todos nosotros. Reflejo de ello es la integración de la misma en el tejido social, cultural y deportivo, usando su perfil o partes de ella, especialmente el de su cola, por la Batucada Lusileiros, el club de buceo Boreal Sub, el club de surf Ibate y el club de natación Agua Dulce, entre otros. La empresa El Cardón NaturExperience ha celebrado sus 15 años de existencia a su sombra y el Festival Internacional del Cuento de Los Silos la ha usado como escenario para sus actividades. Las redes sociales están llenas de imágenes de amantes, turistas, viajeros y curiosos que aparecen posando, besándose, sonriendo o simplemente soñando bajo ella, haciendo que formen parte de los recuerdos y las vidas de todos nosotros.

Los autores, Juan José Ramos Melo y Pedro González del Campo, han formado parte del equipo que ha desarrollado estos proyectos desde 2007.

Actividades en torno a la escultura de la ballena durante el Boreal 2009

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