Reciclaje de recuerdos industriales

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El anuncio del alcalde de Garachico en DAUTE DIGITAL de la previsible compra del antiguo empaquetado de la FAST para su reconversión en un gran espacio cultural sirve de claro ejemplo: la reconversión y reciclaje de los espacios industriales debe ser una apuesta decidida en la comarca.

En la década de los setenta del siglo pasado, la tendencia arquitectónica de reutilizar espacios industriales cobró importancia en las grandes ciudades de Europa. Ascensión Hernández Martínez es doctora en Historia del Arte por la Universidad de Zaragoza, especialista en arquitectura contemporánea y teoría e historia de la restauración monumental. En el estudio titulado ‘El reciclaje de la arquitectura industrial’, Hernández asegura que “el reciclaje de la arquitectura industrial se había consolidado como una tendencia de futuro en el panorama de la arquitectura contemporánea” pero que a esta situación se llegó “tras la identificación (tardía, eso sí) de esta tipología arquitectónica como un patrimonio a conservar”.

¿Está llegando tarde la comarca de Daute a esta conclusión?

Daute tiene varios ejemplos de edificios industriales que en el pasado gozaron de una actividad importante para la generación de recursos en la comarca o en el propio municipio. El primero de ellos, el empaquetado de la FAST, fue el tercer centro de producción de empaquetado en la isla. En Los Silos, el emblemático ingenio de azúcar, en la playa de Agua Dulce, cambió su actividad industrial por otra que, a día de hoy, sigue siendo beneficiosa. Así, hace ya más de un siglo que el edificio costero se convirtió en un empaquetado de plátanos.

Rehabilitar estos edificios mejoraría la imagen de los municipios

Quizás un acuerdo entre propietarios y administraciones públicas podría llevarnos a contar la villa silense con un museo de la caña de azúcar, algo que podría contribuir a mejorar la oferta turística silense. Por su parte, la posibilidad de la compra de la antigua FAST proporcionaría a Garachico el espacio cultural cubierto que necesita. En estos casos se debería propiciar el diálogo entre ambas partes y conseguir un resultado beneficioso para todos.

El Tanque y Buenavista del Norte han emprendido un recorrido similar con sus dos antiguos almacenes de cereal. El viejo granero de Buenavista sirve en la actualidad como un atractivo espacio cultural que, junto al cine-teatro de la localidad, complementa la oferta de ocio del casco histórico. En El Tanque, la alhóndiga lleva varios años esperando por su definitiva apertura como museo del municipio, una actuación que tanto el Cabildo como el Ayuntamiento pretenden poner en marcha lo antes posible.

En muchos casos, el mayor impedimento para la evolución de este patrimonio industrial es la actitud o el enrocamiento de sus propietarios. Hernández Martínez también afirma que “en su gran mayoría todas estas rehabilitaciones se deben a la iniciativa pública”, citando anteriormente muchos casos de ciudades europeas. Y continúa: “existe una voluntad política de aprovechar la arquitectura industrial y a través de ella obtener una propaganda o rédito social, (…)”.

Más allá de intereses políticos, la rehabilitación de este tipo de edificios también mejoraría la imagen de los municipios. Es una excusa más para aprovechar los signos que el pasado ha dejado en forma de infraestructura y seguir la tendencia arquitectónica de las capitales europeas. Sirvan como ejemplos el museo de Orsay en París o la Tate Modern en Londres.

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