Heladería artesanal italiana Frágola: la joya del postre

La visita a Garachico parece incompleta si no se pasa por una de las mejores heladerías de Tenerife. Gran sabor, selecto café y agradable trato para el paladar

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No se trata de fórmulas secretas ni de recetas con ingredientes milagrosos… el helado de Frágola tiene detrás un proceso artesanal muy importante, materia prima de primera calidad y la mano de Beni Viera. Mitad italiana y mitad canaria, Viera ha aprendido el oficio del helado de la mano de la tercera generación de una familia italiana. Ella es la cuarta generación y confiesa que le gustaría que su hijo no perdiera la tradición.

Situada en la Villa y Puerto de Garachico, la heladería artesanal italiana Frágola abrió sus puertas el 18 de marzo de 2011. Aunque estuvieron a punto de no abrir. José Luis Dorta y Beni Viera vieron cómo un temporal de mar en octubre de 2010 arrasaba con el material recién adquirido y los ánimos decayeron. No obstante, la idea de Viera de montar una heladería como en la que aprendió en Udine (al noreste de Italia) siguió adelante.

Para situarse más en el mapa y saber de dónde procede su tradición heladera hay que buscar la localidad de Lignano Sabbiadoro. Se trata de una zona costera, con casco histórico y en la que la heladería solo abre los seis meses más cálidos del año. A Viera Garachico le recuerda algo a Lignano Sabbiadoro, aunque ellos aquí solo cierran un mes al año.

Los inicios de cualquier aventura empresarial son difíciles. Ambos recuerdan cómo entre los dos y sus empleados apenas tenían tiempo para comer. Gracias a los contactos familiares y sus conocimientos sobre la elaboración del helado pudieron ofrecer un producto de calidad, con un amplio abanico de sabores y siempre con la impronta de mejorar.

En Frágola aseguran que la base del helado es muy importante. “Es como la masa de la pizza”, asemejan. El siguiente pilar está en el producto de calidad: muchos de ellos importados de Italia y otros tantos de aquí. Un ejemplo de ello es el helado de gofio-higo, una combinación surgida de la imaginación y que se compone del gofio adquirido en un molino de El Palmar e higos también de la comarca. Por otro lado, está el proceso de elaboración del helado. “Es muy importante cumplir todas las fases del helado”, dicen los dos, ya que José Luis también ha aprendido ya la lección.

“La base del helado es como la masa de la pizza”

Se podría hablar de seis fases: mezcla de ingredientes y pasteurización, enfriamiento, maduración, heladora, congelación rápida y exposición en vitrina y venta. Beni Viera dedica a este proceso muchas horas. Tener las vitrinas llenas de sabores es el principal atractivo para el sentido de la vista. Los colores atraen también y una buena decoración es importante. Durante el verano, donde el volumen de ventas sube muchísimo, Viera está elaborando helado mañana, tarde y noche. Normalmente también lo hace a diario “ya que no es lo mismo comerte un helado recién hecho que uno que lleva varios días en vitrina”, dice.

Grata acogida

Aunque los comienzos de la heladería fueron muy duros, estos casi seis años de andadura han valido mucho la pena. En Frágola están inmensamente agradecidos de la acogida que han tenido sus productos en la isla. “Viene gente de todos los puntos de Tenerife y de todas las edades a comer nuestro helado”, dicen asombrados. Por otro lado, les ha sorprendido el cambio de concepto que ha tenido el helado: siempre se ha visto como algo refrescante pero han comprobado que la gente ya lo asocia a un postre, sea verano o invierno.

Quizás, adaptar el helado a la zona también ha sido uno de los puntos clave para el éxito de Frágola. “Queríamos trabajar para la gente de aquí”, afirman. Y para ello han conocido los sabores que más gustan aquí, han conocido el paladar de los tinerfeños y han logrado fidelizar al cliente.

Si se traduce la heladería Frágola en números y personas hay que situarse en los domingos. “Ya la gente viene y dice que viene a Garachico a pasear y a ‘echarse el heladito’ en Frágola”, dicen entre risas. Es algo que les gratifica y les reporta beneficio. Y no solo en verano. A pesar de los buenos datos de clientes, en algo más de cinco años nunca han subido los precios de ninguno de sus productos.

Pero también hay que tener en cuenta que Frágola no es solo helado. Su café arábica es muy selecto y también atrae la atención de muchos clientes. “Hay muchos que vienen por el café”, aseguran. El chocolate caliente es otro reclamo, sobre todo en invierno, elaborado en la propia heladería.

Después de consolidar este modelo de negocio y asentarse en Tenerife como el tercer mejor lugar donde comer postre y el primero en heladería artesanal según Tripadvisor, las expectativas de Frágola están en abrir una heladería de las mismas características en otro punto de Tenerife. Así, el sabor, los colores, los aromas y el buen hacer de Frágola llegarán a más paladares para colmarlos del auténtico helado italiano.